A casi un mes de gestión del Presidente Mauricio Macri las fuentes informativas, llámese radios, agencias de noticias, programas de televisión y diarios, en su mayoría, han logrado establecer un fuerte cerco informativo en el que las voces disidentes al nuevo gobierno fueron silenciadas. En los medios comerciales hay escasez de opinión y, como pocas veces antes, muy poca información.
Sólo las redes sociales y los medios alternativos generan permanentemente noticias en las que dan cuenta de despidos masivos de trabajadores en diferentes municipios y organismos nacionales. Son hechos que las grandes empresas de comunicación cubren como noticias secundarias o directamente son silenciadas. Incluso en muchos casos el tratamiento de la información conlleva implícita o explícitamente la “justificación” de los despidos o de las medidas antipopulares y anticonstitucionales.
La comunidad necesita de todas las voces. Durante el kirchnerismo Perfil, Clarín, TN, América, La Nación y todos los medios críticos al gobierno de entonces tuvieron sus espacios. La estigmatización de una “dictadura” del Ejecutivo sobre los medios fue insostenible como luego lo demostraron los hechos. Los televidentes y lectores tenían variedad donde buscar su información aún de aquellas noticias fundadas en la mentira o en la falta de profesionalidad. Esa realidad parece haber cambiado abruptamente ya que si bien estos medios antes referidos continúan, aquellos periodistas que no son afines al modelo neoliberal del macrismo han sido desplazados.
A este cerco mediático hay que sumarle el silencio e inacción del Congreso Nacional, sobre todo de los legisladores del FPV, el principal partido de oposición,frente a los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) mal utilizados por el Ejecutivo. Como se sabe y como lo han hecho ver algunos jueces y juristas estos DNU han avanzado fuertemente y de manera anticonstitucional sobre derechos adquiridos, vulnerando leyes votadas democráticamente por las dos cámaras. Las redes sociales dan cuenta de una sensación de abandono, de orfandad de dirigencia ante tanto silencio. No bastan las movilizaciones militantes inorgánicas en las plazas o playas sino que se espera de los líderes del FPV votados hace pocos meses se pongan a la altura de las circunstancias y activen desde el congreso nacional, que se autoconvoquen, que asuman las voces del pueblo para romper la hegemonía mediática.
Mientras Clarín toma posición e invade sus portadas con los tres criminales fugados en la provincia de Buenos Aires y sus “vínculos” con Aníbal Fernández, el gobierno nacional avanza en la generación de DNU sin tener en cuenta la voluntad popular que eligió a sus representantes hace apenas unos meses. Ya nadie habla del “error” del Ministro EstebanBullrichque redujo el presupuesto educativo del 6 al 3% del PBI y que se había comprometido a corregir y hasta la fecha no se ha hecho.
Resistiendo con aguante, Agencia Paco Urondo y otras organizaciones de los medios virtuales y alternativos, se han transformado en canales “oficiales” de la oposición, en los que se manifiesta el malestar ante el retorno al neoliberalismo. Frente a la inédita cortina mediática el silencio de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, del ex candidato presidencial Daniel Scioli y del resto de diputados y senadores del FPV no hace más que alimentar esa desoladora sensación de sentirse huérfanos.
