El Año Nuevo es recibido en todo el mundo por miles de millones con el tradicional brindis, comiendo una uva con cada una de las doce campanadas o con ropa interior especial, entre otros ritos derivados a través de costumbres paganas y religiosas a través de los siglos.
En España comen una uva -con sendos deseos- por cada una de las 12 campanadas que da el reloj de la Puerta del Sol en Madrid a la medianoche, donde se reúnen miles de personas y la televisión lo transmite en directo.
Los mexicanos tienen la misma tradición, a la que suman vestir ropa interior roja o amarilla para invocar suerte en el amor o en los negocios. También ponen una valija frente a la puerta de su casa, que augura muchos viajes el año siguiente.
En el Año Nuevo los búlgaros ahuyentan a los malos espíritus: hombres disfrazados de monstruos (‘Kukeri’) bailan en grandes grupos y espantan a los vampiros. Con temerosas máscaras de madera y fuertes sonidos de campanas que cuelgan en sus trajes quieren eliminar el mal para asegurar buena cosecha y prosperidad.
En Dinamarca la gente festeja con amigos, buena comida, champán y «kransekake», una especie de torta adornada con banderas danesas, lanza fuegos artificiales y los más osados se atreven a darse un baño en las aguas en el puerto de la capital.
En nuestra cultura el brindis de año nuevo se ha ido modificando con los años, y el Champagne ganó el lugar de bebida especial al momento de compartir los deseos de prosperidad. Se le atribuye a Dom Pierre Perignon, un monje benedictino francés la iniciativa de brindar con esta bebida, quien tras probarla exclamó: ¡Venid pronto, estoy bebiendo las estrellas!.
Así que, para quienes están en San Martín de los Andes, y desean afianzar esta tradición, Wine Lover, la binoteca ubicada en Rivadavia y Villegas, tiene entre sus promociones para estas fiestas la botella de 1.5 lts de Chandone. ¡Feliz año nuevo!
El brindis de año nuevo

