Realidad Sanmartinense

Crítica de «No Llores Por Mí Inglaterra»: Eterna rivalidad contada con humor

Título original: No llores por mí Inglaterra. Género: Comedia de aventuras. Director: Néstor Montalbano. Guionistas: Néstor Montalbano, Guillermo Hough. Actores: Diego Capusotto, Mike Amigorena, Luciano Cáceres, Gonzalo Heredia, Laura Fidalgo, Mirtha Busnelli. Director de fotografía: Sebastián Pereyra Joffre. Música: Pablo Borghi. Dirección de arte: Daniela Calcagno. Diseño de vestuario: Marcela Vilariño Eféctos especiales: Franco Burattini. Montaje: César Custodio. Producción: Esteban Lucangioli, Araquen Rodriguez. Duración: 104 minutos. Año; 2018.

¡Por fin una comedia de aventuras! En la crítica de Alanís dije que el nuevo cine argentino es un bajón. No solamente porque la gente está pasando por un momento difícil, sino que ni siquiera se puede permitir una sonrisa. Y ha llegado el momento de divertirse con cierta mesura porque no es el humor al que nos tiene acostumbrada la televisión con referencias sexuales o con un lenguaje soez; aquí se trata de un humor casi ingenuo, con pocos gags, donde aparecen situaciones delirantes y personajes caricaturescos. Salvando las distancias, la película me recuerda a Escape hacia la victoria (Victory) de 1981, dirigida por John Huston que cuenta el drama de unos prisioneros ingleses en un campo de concentración alemán y a sugerencia del comandante del campo, propone un partido contra los alemanes.

La dupla de guionistas Nestor Moltabano – Guillermo Hough han tenido en carpeta durante 14 años esta idea que a grandes rasgos nos introduce en la historia de las invasiones inglesas en 1806, para que una vez tomada Buenos Aires los ingleses deben distraer a sus habitantes durante tres meses mientras esperan los refuerzos de Inglaterra. ¿Y cómo logran distraerlos? Inventando el fútbol, cosa que en la política argentina es moneda corriente tapar con otros acontecimientos resoluciones importantes.

La producción no ha escatimado esfuerzos en todo lo referente a vestuario, maquillaje, peinados, 1000 extras y locaciones. Incluso la banda de sonido compuesta por Pablo Borghi (muy buena) se grabó en los estudios FAME´S de la República de Macedonia (ex Yugoeslavia) con la orquesta sinfónica del estudio, dirigida por Oleg Kondratenko. Igual que en Zama de Lucrecia Martel en determinados momentos recurre a ritmos actuales. En algunos momentos, en particular al comienzo, la mezcla de sonidos entre diálogos y efectos se hace muy confusa y luego este problema ocurre entre los diálogos y la música. Las locaciones utilizadas para conseguir la atmósfera colonial fueron filmadas en Colonia del Sacramento (considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO), Montevideo, San Telmo y se recurrió a fondos digitalizados, no muy logrados, para ubicar al espectador dentro de la antigua Bs As.

Las batallas y explosiones que no son habituales en el cine nacional, son creíbles y gracias a una organización que se dedica a reconstruir acontecimientos militares reproduciendo armas y uniformes de época. Respecto a esta secuencia es notable el montaje de Cesar Custodio que le dio ritmo para un final apoteósico. El nombre de la película fue inspirado en una tapa de la revista El gráfico con el titular en letras rojas y en el fondo aparece un Maradona sonriente festejando el gol contra los ingleses en el Mudial de Mexico 86.

En cuanto al elenco de actores sobresale como de costumbre Diego Capusotto (Sanpedrito) en su papel de director técnico del equipo de Embocadura. Gonzalo Heredia en el hábil empresario Manuel ‘Manolete’ Cajide; Mike Amigorena en el inescrupuloso William Carr Beresford; Mirta Busnelli, como su madre, Catherine Poer Beresford; la atractiva Laura Fidalgo como Aurora, pareja de Manolete. El comentarista deportivo y ex jugador José Manuel Chatruk compone un divertido personaje (Catrú) alma máter del equipo argentino y un irreconocible Fernando Lúpiz haciendo de Santiago de Liniers demostrando sus habilidades de esgrimista durante la batalla final. Precisamente es Liniers que cuando habla se le nota el marcado acento francés, cosa que no ocurre con los ingleses. El resto de los protagonistas hablan con un lenguaje cotidiano actual, libertad que se tomo el director Néstor Montalbano. No llores por mi Inglaterra es la historia de la permanente rivalidad que tenemos con los ingleses, pero tratada con respeto en esta divertida película

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