
En los últimos días se comenzó a ver el fruto del trabajo que viene realizando cada precandidato dentro de Cambiemos. Bosch, Carrin, Majdalani, Schroh y Koessler, son los protagonistas dentro de dicho espacio. Pero la gran cantidad de precandidatos hace que el deseo de ser el/la elegido/a para las elecciones generales, terminen mostrando algunos detalles que los dejan expuestos. Y si a eso se le suma el agregado de los principales referentes provinciales, la exasperación en algunos es más notoria.
Hace algunos días el referente del espacio de la Unión Cívica Radical, el doctor Roberto Majdalani, se lanzó en el buffet del club Lácar ante una veintena de simpatizantes, entre los que estaban incluidos parte de su equipo. Quizás la expectativa era mayor pero el apoyo desde el radicalismo tampoco fue contundente por lo que se podría decir que desde el nacimiento de la precandidatura, la misma no gozó de buena salud. Tal es así que el pasado sábado, tras el encuentro con el intendente de Neuquén, los mismos pares de Majdalani anticiparon su baja de la candidatura. «No es la figura que necesitamos para que nos represente dentro de Cambiemos», deslizó uno de los principales referentes.
Por otro lado está también el ex titular de la Junta Vecinal del Centro, Federico Koessler, quien a pesar de pasar los años y no haber recibido el apoyo esperado de la comunidad en cada elección en la que se presentó, mantiene las esperanzas para poder estar en las próximas elecciones. Buscaba una interna dentro de la UCR que según mencionó a diferentes medios, la Carta Orgánica lo avalaba y de acuerdo a ella «debía llamar a internas partidarias». Sin embargo nada de esto sucedió. Más allá de cualquier especulación, cada encuesta que publica algún dato, Koessler sigue deambulando en el fondo de la tabla.
Quien también intentaba quedarse con el lugar que dejó vacante Juan Carlos Querejeta, es Gerardo Schroh. Allá en el tiempo, en marzo de este año, cuando Quiroga vino a San Martín a definir EL candidato y el empresario constructor se bajó a minutos de ser presentado, Schroh creyó que sería el ungido por el Pechi, gracias al apoyo que tenía de parte de Querejeta y a su trabajo dentro del Deliberante. Sin embargo, Quiroga se plantó y dejó en claro que nadie le iba a imponer un candidato. Fue por eso que la figura de quien parecía que tenía todos los números fue decayendo, no por la falta de trabajo para hacerse del traje de precandidato, sino porque otros protagonistas que venían trabajando en silencio y no tanto, le fueron comiendo terreno. El enojo fue evidente sobretodo después de escuchar a Pechi Quiroga desfilar por los medios sanmartinenses expresando que el ex supersecretario es el indicado para llevar los destinos de Cambiemos en la ciudad. Es por eso que hoy algunos se atreven a pronosticar a que Schroh se encolumnaría hasta detrás de Liliana Carrin como concejal.
Foto: RSM
Justamente Liliana Carrin es la otra protagonista que de la mano de su tocaya Ramos y Sebastián d´Amorim Lima, los concejales por el PRO, comenzó hace algún tiempo a trabajar para competir «virtualmente» en una posible interna dentro de Cambiemos. Conociendo que no sería la única, se rodeó de un importante equipo de trabajo sabiendo cuáles son las necesidades de este pueblo. Participó al igual que Majdalani y Bosch, de la Escuela de Gestión Local, viajó a Buenos Aires para reunirse varias veces con funcionarios nacionales para exponer los problemas de la ciudad y buscar en algunos casos alguna alternativa a los mismos. Sin embargo, desde adentro mismo se le pide mayor compromiso con el vecino que hasta el momento según las diferentes encuestas pocos la conocen. Al igual de lo que sucedió con Schroh, dentro del seno de la precandidata, la noticia de que Quiroga prefiere no ir internas y decidirse por el «candidato independiente» no cayó para nada bien. En las últimas horas la chance de ir con Schroh de concejal, para aumentar el caudal de intención de votos, es una idea que no ven con malos ojos.
Foto: RSM
Y por último queda el ex funcionario, el ex supersecretario, el ex mano derecha de Brunilda, Esteban Bosch, quien tras conocer los dichos de Quiroga se siente el «capataz» para liderar una intendencia en la que él mismo hizo agua. Porque como él mismo declaró, en cada reunión de gabinete de la que participó cada vez que aportó una idea no logró ser escuchado. Algunos de sus pares dentro del espacio hacen referencia que cuando fue secretario de Turismo, Deporte y Producción no impulsó proyectos en cantidad ni en calidad respecto al resto de las secretarías. No hubo un conocimiento certero y necesario de la secretaría de Deportes, ya que fue entre otras cosas el impulsor de la ordenanza que imponía un impuesto al espacio público, lo que generó que algunas carreras importantes, que traían cerca de 8 millones de dólares, se vayan de San Martín. Y desde su actualidad política, hay mucho descontento. Es que las críticas vienen porque coqueteó hasta hace 2 meses con Rolando Figueroa, para ser el candidato del vicegobernador, y tras idas y vueltas, se decidió sumarse junto a otro ex funcionario del MPN, como Guillermo «Taco» Rey. El costo político que tiene que pagar Bosch es bastante pesado, porque desde el sector emepenista lo tildan de traidor, y los referentes políticos del PRO, de la UCR, del Nuevo Compromiso Neuquino, lo miran con desdén porque según ellos creen que «utiliza al espacio para negociados empresariales».
Lo cierto es que más allá de todo aunque Bosch no tenga el apoyo de sus pares dentro de Cambiemos, tiene la «bendición» del máximo referente provincial, como lo es Horacio Quiroga. Y según sus propias palabras le sobra espalda para llevar cualquier costo político.
Pero a pesar de que Pechi busca un «capataz» para gobernar la ciudad, habrá que ver si en el escenario nacional donde la recesión cada vez es mayor, donde el turismo por más récords que marque deja menos recursos en un lugar turístico como lo es San Martín y donde el descontento nacional va a influir en el voto de la gente, Bosch puede conformar un equipo capaz de llevar las riendas de una ciudad quebrada por donde se la mire.