Realidad Sanmartinense

Crítica de «La Misma Sangre: secretos de familia

Por Miguel Krebs

Título original: La misma sangre. País: Argentina-Chile. Año: 2019. Dirección: Miguel Cohan. Guión: Ana Cohan y Miguel Cohan. Elenco: Oscar Martínez, Dolores Fonzi, Diego Velázquez, Paulina García, Luis Gnecco, Emilio Vodanovich, Malena Sánchez y Norman Briski. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Luca D’Alberto. Edición: Soledad Salfate. Dirección de arte: Mariela Rípodas.. Duración: 113 minutos. Apta para mayores de 16 años.

Es tercer largometraje (Sin retorno, Betibu) que realiza Miguel Cohan siempre dentro del mismo género, el triller. La sinopsis de La misma sangre nos dice que la sólida familia que Carla y Santiago que construyeron se pone a prueba cuando la madre de Carla aparece muerta en un aparente accidente doméstico y Santiago sospecha que su suegro Elías es responsable de su muerte. Pero además se agregan más elementos a la historia que como en toda película de este género, no corresponde develarlos para evitar caer en un destripe (spoiler).

Más que una intriga sobre la muerte de la esposa de Elías (Oscar Martínez) la película  se encamina hacia un drama familiar que parte desde un principio por el padre de Elías (Norman Briski)  y que se extiende al matrimonio de su hija Carla (Dolores Fonzi) y a su esposo Santiago (Diego Velázquez). Por eso la película originalmente se llamaba El mandato. La historia comienza directamente, sin prolegómenos, adentrándonos inmediatamente en el conflicto.

Lo curioso es la manera de narrar la historia, desde de dos ángulos distintos a partir de la muerte de Adriana (Paulina García) sin recurrir a un flash back; es como si viajáramos por una vía que nos lleva en la misma dirección al lado de otra paralela y luego se empalman siguiendo por una vía única. Hay una mirada objetiva de los hechos, luego el director ofrece otra mirada que permite al espectador conocer más detalles de la trama.  

El director Miguel Cohan ha sabido rodearse de un elenco de primera línea sobre todo el de Oscar Martínez que compone un personaje taciturno, fracasado en todos los aspectos de su vida, con un matrimonio quebrado, cosa que oculta a sus hijas, prácticamente arruinado económicamente, que en un momento ese estado  lo hace impasible frente a un hecho que desata toda la historia. Hay que prestar mucha atención en las miradas porque reemplazan las palabras, en ese sentido el director apela a momentos donde la acción no necesita de diálogos.

La cámara siempre inquieta con un montaje que no pierde tiempo para contar los hechos con imágenes superfluas y con una luz  modelando muy bien los distintos personajes y dando el clima acertado para este triller. Buena elección de la casa de Elías por parte de la directora de arte Mariela Rípoda, dando la sensación de un laberinto como la historia misma. El músico Luca D’Alberto, le da apoyo a la trama sin recurrir a efectos rimbombantes y en materia de sonido, es nítido y limpio. El rodaje duró 5 semanas en Buenos Aires, 7 días en Uruguay y las escenas de un campo como si fuera en Entre Ríos, se filmaron en Las Flores.

Después que la trama ha quedado medianamente clara para el espectador, parece que el dúo de guionistas Miguel Cohan y su hermana Ana, no encontraron un final convincente y forzaron la situación llevándola a un final rebuscado. No obstante la película merece ser vista por el manejo de actores y la manera de narrar la historia en este inquietante triller.

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