Falleció a los 69 años Argentino Libertador Aranea, el ermitaño de Collón Curá

Aranea vivió por casi 40 años en una casilla ubicada en la Bajada del Collón Curá, en el kilómetro 1508 de la ruta 237.

Su figura fue motivo de historias y leyendas. Una de ellas se mantuvo hasta hace poco tiempo, y daba cuenta que Libertador había elegido quedarse a vivir en ese inhóspito lugar, por el remordimiento que le provocó el accidente de tránsito que le costó la vida al resto de los integrantes de su familia. Pero esa versión fue desmentida.

Los mitos que se crearon alrededor de Argentino despertaron el interés de neuquinos, barilochenses y viajeros que pasan por la Ruta 237. Así nació el grupo de Facebook “Todos por Argentino” donde vecinos se organizaron para llevarle comida y agua a Argentino.

En 2016, la historia de Argentino tomó mucha más fuerza ya que los fuertes vientos terminaron por volar lo poco que tenía en su pequeña casilla. En agosto, una persona donó de forma anónima los materiales y la mano de obra para que le levantaran una casita donde pudiera afrontar las condiciones climáticas, y además le colocaron una mesa, sillas y cama.

Aranea había nacido el 10 de mayo de 1950. Desde febrero pasado, se encontraba en el hospital de Piedra del Aguila, cuyo director había dicho que su internación obedeció a que “se lo vio deambulando en muy malas condiciones de higiene y alimentación”. Ya tenía sus fuerzas agotadas. Apenas podía desplazarse para conseguir unos pocos palos con los que calentarse, por lo que desde el hospital se había decidido no regresarlo a su casilla.

Durante su estadía en el nosocomio habló “muy poco y con poca gente”, comentó una fuente del hospital, donde mediante los cuidados médicos se lo había logrado estabilizar. 

Sus familiares autorizaron la cremación de su cuerpo y que las cenizas sean esparcidas en el sitio en el que decidió vivir, a su manera, durante los últimos 40 años.

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