Realidad Sanmartinense

Abanico: un emprendimiento local en el corazón de la comunidad

San Martín de los Andes alberga entre sus montañas un gran movimiento de emprendedores que canalizan su poder creativo en producir verdaderos objetos de deseo. RSM tuvo el placer de conversar con una de ellos: Carolina Moos, creadora de Abanico.

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Carolina y Gustavo en la puerta de Abanico

“Me llamo Carolina Moos y actualmente vivo en el centro de San Martín de los Andes. Nací en Buenos Aires pero viví toda mi vida en Neuquén hasta el año pasado cuando me mudé a San Martín, en busca de paz. En Neuquén sufrí un robo terrible en el que me desvalijaron el taller y el local. En ese momento, con mi familia decidimos que no queríamos vivir más bajo rejas, alarmas y cámaras de seguridad.”

¿Cómo arrancó el proyecto Abanico? ¿Cuál era la visión inicial?

“Abanico surgió en el año 2016. Yo venía de trabajar en un proyecto de diseño de eventos y me di cuenta que mi pasión era crear objetos nuevos, a través de la sublimación. Pedí plata prestada, me compré una estampadora y 100 tazas y empecé a probar mis diseños. Fabriqué una línea de tazas y sets materos con una impronta propia que a la gente le gustó mucho y así el proyecto empezó a crecer hasta llegar a abrir nuestro local en Neuquén Capital. Digo nuestro porque después se sumó mi marido Gustavo, que en ese momento trabajaba en relación de dependencia y gracias a ese sueldo pudimos bancar los inicios de Abanico hasta que nos jugamos sólo por este proyecto y dejó su trabajo. Él creó también su emprendimiento que se llama Plywood y este año logró construir su propio taller donde fabrica todo tipo de productos además de hacer cartelería para locales comerciales y trabajos en hierro, madera, acrílico y una variedad enorme de servicios que ofrece.”

¿Cómo es el día a día de este proyecto?

“Este proyecto hoy vive en San Martín de los Andes bajo dos modalidades, el local físico en General Roca 987 y la tienda online que es www.abanico.com.ar. Se sostiene en base a la producción propia de objetos de diseño (mates, tazas, sets materos, cuadros, lámparas, cuadernos de madera y tantos artículos más) y a la producción de emprendedores locales que nos traen sus productos y los vendemos en el local y en el shop online.”

¿Qué significa ser emprendedor? 

“Ser emprendedor es un camino arduo pero de mucha satisfacción. Cuando no tenés otro sustento más que la venta diaria de los productos que fabricás es difícil proyectar y sólo vivís día por día porque no sabés lo que va a pasar mañana. Es un poco lo que pasa con el mundo hoy. Pero por otro lado, hacés lo que te gusta, le ponés tanta pasión que independientemente del resultado, el proceso es un placer. Crear objetos desde cero, por ejemplo en cerámica, es una especie de terapia para mí, y que después se venda como se vende hoy es una satisfacción enorme y para nosotros una meta alcanzada. Por ejemplo, tenemos un mate que se llama Matefante y ya se hizo conocido por su forma de elefante, su simbolismo, y que se vende muchísimo. Tratamos de innovar todo el tiempo con los productos que hacemos y los vamos mejorando en forma y calidad.”

¿Cuál es, a tu criterio, el lugar del emprendedor en el mercado local? 

“Hoy hay mucho lugar para el emprendedor local. Se abrieron muchas puertas porque la gente se cansó de trabajar de lo que no lo llena. Hoy se puede elegir qué hacer, cómo y dónde. Tenemos más herramientas para desarrollar los proyectos, como el comercio por internet o simplemente que un local venda los productos que vos creás en tu casa. Hay más puertas y la gente está más abierta a ayudarse entre sí y formar redes. A mí en San Martín me recibieron con los brazos abiertos y los emprendedores de acá se entusiasmaron mucho con nuestra propuesta. Estamos muy contentos de pertenecer a esta comunidad.”

¿Cuáles son los retos que enfrentan quienes deciden seguir este camino?

“Los retos, desde mi punto de vista, son económicos y emocionales. Primero porque no es fácil autosustentar un proyecto, de hecho yo tengo 3 préstamos en mi haber que tuve que pedir para poder volver a comprar todas mis máquinas después de que me robaran todo. Cuesta tomar la decisión de largarse sin saber si se va a poder vivir de ello. Y por el lado emocional, porque hay altos y bajos en este camino. Por ahí un mes vendés todo y al siguiente no vendés nada y eso afecta al estado anímico, la incertidumbre de no saber si va a ser siempre igual. Yo elijo tener paciencia y esperar, y no quedarme con el bajón sino seguir siempre avanzando, creando cosas nuevas y esperando que la situación del país y del mundo mejore. Abanico nació desde un lugar muy optimista, sin un peso y hoy es una marca, y eso es lo que quiero transmitir, que se puede, que no hay que quedarse con un mal mes de ventas, hay que ver el recorrido trazado y el lugar en el que hoy elegís posicionarte.”

Desde tu lugar, ¿qué formas encontrás para apoyar a otros emprendedores y fomentar el consumo?

“Yo ofrezco mi espacio físico, que es el local, para que los emprendedores del pueblo traigan sus creaciones y las vendemos con mucho placer. De esta manera, yo le agrego un plus al precio por la venta, permito que la mercadería circule y dar a conocer a artistas locales que hacen cosas hermosas. Hay mucho talento en este lugar que a veces por no tener un espacio donde mostrarlo o plata para alquilar un local, no se conoce. Yo trabajaba del mismo modo en Neuquén, llenando el negocio con productos locales y viene funcionando bien. Trato de mantener una estética acorde a la marca, claro. Elijo productos que sé que van a gustar, en madera, con lindos mensajes, en colores armónicos y así vamos generando un buen tránsito de productos. Y la clave de todo esto, son las redes sociales. Yo empecé vendiendo por Facebook y le debo todo. Hoy el hit es Instagram y las historias que subo a esa red social. La gente nos sigue y viene al local buscando lo que vio allí. Ya vienen con pedidos específicos. Hoy el que no tiene redes difícilmente mueva su proyecto a la velocidad que lo mueven los demás. Pasa todo por ahí.”

¿Qué planes hay para Abanico en el futuro?

“Estamos en un momento global de mucha incertidumbre, por lo tanto cuesta un poco proyectar a futuro porque no sabemos qué va a pasar ni qué modalidad de trabajo vamos a tener que adoptar. Pero mi idea es seguir creciendo en lo que hacemos, adquirir nuevas máquinas para poder ofrecer mayor cantidad de productos y seguir creando objetos nuevos, que resuelvan necesidades y que decoren sus vidas. Estamos por lanzar un proyecto de reciclaje de plástico junto a Santiago, un chico que vino hace poco de Buenos Aires y nos entusiasmó mucho con su idea. Yo tengo una creencia muy fuerte de que los objetos que nos rodean afectan directamente a nuestra calidad de vida. Si a tu casa le ponés colores lindos y cosas que te guste mirar, seguramente arrancarás tus días de manera más entusiasta. Creo mucho en la psicología del color y en cómo todo entra desde lo visual. También queremos crecer en la venta online a todo el país, nuestros mates han viajado ya por todas las provincias a través de ese canal y queremos seguir en ese camino.”

Carolina, ¿cómo suena la música de tu día a día?

“Cuando entrás en Abanico, escuchás de fondo Gustavo Cerati o Jorge Drexler. Mi música siempre tiene mensajes positivos, profundidad y calma. Es lo que me gusta escuchar y es lo que quiero transmitir a todas las personas que lleguen a mi espacio”

Para poder apoyar a los emprendedores sanmartinenses y la economía local, se puede visitar Abanico en General Roca 987 o a través de Instagram en @somos.abanico

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