En diálogo con RSM, Iris Otaño, directora del CIART N° 5, explicó cómo es que este Centro de Iniciación Artística está llevando adelante sus actividades en tiempo de pandemia.
El CIART N° 5 es una escuela que presenta características particulares por tener una comunidad sumamente diversa tanto en edades como en áreas artísticas. De las 1100 vacantes que este año se han otorgado, 440 son niños (desde los 5 años), 145 adolescentes y 520 adultos (de hasta más de 80 años). Esto hace que al momento de implementar nuevas formas de trabajo las estrategias de comunicación y de participación sean también muy distintas y que se trabaje según las características de cada grupo.
RSM: ¿Cómo se viene adaptando la institución a la modalidad virtual?
Iris: Desde el grupo de trabajo de la escuela tomamos una actitud de alta escucha y mucha atención al estado anímico de cada estudiante. Durante el primer mes lo que más escuchamos, en general, es que estaban muy atareades, que tenían demasiadas horas frente a las pantallas, o mucha dificultad para estar en ritmo con la escuela. Tomando esto en cuenta, lo que nos propusimos fue comenzar a utilizar la virtualidad como herramienta, en aquellos casos donde era posible, pero enfocándonos en proponer experiencias tangibles que nos permitieran armar un refugio en medio de tanta cosa nueva, tanta incertidumbre y tanta cotidianeidad trastocada.

RSM: ¿Cómo está siendo la respuesta de las familias?
Iris: La respuesta ha sido en general mayoritaria, con un esfuerzo enorme por partes de niñes, familias y docentes que, de un día para otro, aceptando temores, desafíos, dificultades y frustraciones técnicas, decidieron sostener el contacto de la forma posible.
RSM: ¿Ha habido estudiantes con quienes es más difícil la comunicación?
Iris: Hay muchas familias donde la computadora no es una opción, no todas las personas tienen acceso a internet (tanto familias como docentes). En estos casos hemos adecuado el canal de comunicación, yendo al contacto telefónico directo, a la llamada, al mensaje, a la charla que nos permite tener una idea más cercana de las diferentes realidades que cada niñe está viviendo.
Priorizamos esto en primera instancia ya que difícilmente podamos pensarnos en acción, compartiendo y creando, si hay situaciones de bienestar elementales sin resolver. En este sentido se hizo énfasis en que este vínculo funcione, a su vez, para detectar vulnerabilidades en los grupos familiares y que desde nuestra institución se pueda canalizar la asistencia necesaria para cada caso en particular.
RSM: ¿Qué tipo de actividades se vienen llevando adelante?
Iris: Cada semana es distinta a la anterior: lo que funciona un día difícilmente se sostiene en el tiempo ya que los estados de ánimo cambian, las posibilidades reales de conectarse, la organización familiar. Es asumiendo esa inestabilidad que nos proponemos estar, muy atentes y disponibles.
Se hacen encuentros por zoom, como meriendas, ensayos virtuales, hay un “poemario colectivo” en marcha, charlas telefónicas uno a uno, producciones en video a partir consignas trabajadas. Se hacen llegar propuestas vía papel, se envían “regalos” que conllevan propuestas, se canta y se graba, se comparte la danza. Pero, por sobre todo, se habla. El concepto de clase sin duda se ha trastocado y nos sentimos más afín con la idea de encuentro y de proponer experiencias que nos permitan sentirnos parte del grupo. Creemos que la palabra es fundamental en este recorrido.
RSM: ¿Qué rol juega el arte en este este contexto de encierro?
Iris: Lo que le está sucediendo a cada persona es único, es su propio mundo, su experiencia. Dentro de la generalidad de esta realidad, nuestra tarea desde la docencia y el arte es propiciar el espacio y el tiempo para que cada persona pueda masticarlo, transformarlo. “Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera”, ¿no?
RSM: ¿Cómo viene siendo para los y las docentes toda esta adecuación?
Iris: Como equipo de trabajo viene siendo un enorme desafío, porque a la par de ir viviendo todo en el plano de lo personal, nos reconocemos una vez más en docencia, pero de una manera inesperadamente nueva, y al mismo tiempo es toda una misma cosa.
Esto nos da la posibilidad de repensarnos, redescubrirnos, de buscar una forma colectiva de transitarlo. Cada encuentro virtual de trabajo que sostenemos nos oxigena y nos alimenta para seguir pensando y animándonos a probar estrategias. Es la posibilidad de poner en práctica algo más cercano al trabajo horizontal, que muchas veces el mismo sistema dificulta. Esto es, sin duda, a mi criterio como directora (desde una mirada transversal), de lo más rico que nos viene dejando todo esto: entrenar la escucha, abrir nuestra perspectiva de lo posible y armar equipo una vez más; retroalimentarnos de la experiencia de cada compañere, de lo que resulta y lo que no, sobre todo de los descubrimientos, que no son pocos. También viene siendo un tiempo que nos está dando la posibilidad de compartir nuestros saberes, nuestras herramientas. En este sentido estamos haciendo capacitaciones específicas para adentro del equipo de trabajo, tanto de herramientas como de estrategias
RSM: ¿Cuál es el mayor desafío que están transitando?
Iris: Como intentaba contar anteriormente, creo que el desafío mayor está en cuidar y cuidarnos, en mantenernos lo más sanes posible, en encontrarnos con el arte como lugar que nos da refugio, que nos habilita a expresar todo esto que nos pasa y que no se puede poner en palabras. Ahí no hay fórmulas, entonces nuestro rol es estar, poner a disposición todo aquello que entendamos como recurso, estar disponibles, para ser canal y conexión entre las personas.
Además, desde esta institución, que pertenece al Consejo Provincial de Educación, nos resulta indispensable hacer público una vez más, como se ha hecho desde ATEN, y como se ha solicitado a través de los reclamos formales, la necesidad de garantizar condiciones mínimas de trabajo que nos ayuden a sostener nuestra tarea. Esto sería: nombramiento urgente de docentes en cargos que se encuentran sin cobertura, lo cual significa que hay grupos sin docente a cargo, es decir, sin atención ni mirada sobre ellos; conexiones liberadas para que les docentes y estudiantes puedan garantizar su encuentro virtual, que no se deje a cuenta de la posibilidad de pagar internet quién está y quién no; computadoras para quien lo necesite; las partidas mensuales de dinero por escuela, las cuales se encuentran suspendidas, para poder implementar otras vías de llegada (material impreso, material de taller), y logística que garantice la llegada a los domicilios.