Cerveza artesanal: Kraft Brewers abrió su local en el centro de San Martín de los Andes

Ya nadie duda que la cerveza artesanal de la ciudad es uno de los productos de alta calidad que distingue a esta localidad de la cordillera. Y los amantes de la buena birra y los exploradores de nuevos sabores pueden encontrar a partir de este jueves un nuevo espacio para disfrutar de ella, haciendo una parada en el lugar o recargando un botellón para llevar a casa. Está muy bien ubicado, sobre Villegas 1184, casi esquina Mascardi, y abre sus puertas de lunes a sábado de 18 a 24 horas.

El espacio tiene mucha onda, con lindos dibujos en sus paredes, tremendas canillas y birras “de las buenas” para compartir con amigos una pinta al paso o recargar una botella, con el valor agregado de estar hecha en San Martín de los Andes. El bar tiene unas mesitas y barra en planta baja, otras en el primer piso y algunas para sentarse afuera durante el verano. 

En el nuevo local de Kraft Brewers se podrá degustar cada vez, cinco de los ocho estilos que producen en su fábrica de Villa Paur. Para estos días de apertura ofrecen las siguientes opciones: Dorada, Apa, Ipa Mosaic, Scottish y Stout. Y, para picar, por supuesto, unas papas con cheddar o unos buenos tostados.

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Hace ya unos seis largos años que Sebastián Szer y Diego Lignac producen cerveza artesanal con habilitación nacional. Vendían bien su birra en los bares de la ciudad, venían participando de eventos, abrieron tiempo atrás un bar en Junín de los Andes y habían adquirido una máquina para enlatar, buscando así que su producto llegara en buenas condiciones a bares del país; incluso hicieron un envío a México.

Pero la pandemia frenó el impulso a tal punto que estuvieron a un paso de bajar la persiana. Cayeron las ventas, cerraron los bares. Pero en un momento de lucidez y charla entre los socios, sumada a la experiencia adquirida en estos años de intenso trabajo, decidieron redoblar la apuesta, endeudarse un poco más, y jugarse a dar un paso hacia adelante, abriendo su local en  el centro de la ciudad.

De esta manera podrían entrar además en contacto directo con los consumidores y tener un feedback instantáneo de la calidad del producto que están realizando. “No teníamos un mango, así que le pusimos muchas horas de trabajo y reciclamos prácticamente todo lo que hoy ves acá para poder abrir”, cuenta con orgullo Sebastián.

Diego y Sebastián se miran, asienten y luego comparten con RSM: “Quisiéramos agradecer: los dibujos y pinturas en las paredes que son de Shaggy Sieras; las lámparas, bandejas y soldaduras son de Walter Pereyra de Herrería Cupal. La ayuda incondicional del ingeniero químico de la fábrica, Hernán Grobly; a Gastón Lorenzo que inició en Junín y nos empujó a dar este paso; a Marito Rodríguez que atiende con todo el bar de Lamadrid 53; y a cada uno de los familiares y amigos, que sin su apoyo y ayuda no habría sido posible generar esta movida”. 

Para Diego esta apertura es “como una luz en el camino; una esperanza de que vamos a poder sostener con nuestro trabajo a nuestras familias”. Para Sebastián, es “un gran logro que llevó muchísimo esfuerzo concretarlo y nos da mucha alegría ver cómo quedó todo”. 

Diego y Sebastián son unos grandes laburantes apasionados por lo que hacen. Cocinan ellos unos 1.800 litros semanales y luego, todos los días, a abrir el bar. Activos e inquietos, realizaron muchas capacitaciones en el país, varias de ellas junto al equipo del Conicet, y otras con formadores de los Estados Unidos. Trabajan sobre las levaduras para darle más estabilidad y calidad al producto, y en su fábrica tienen distintas salas para la molienda, la cocción, la fermentación, el enlatado e, incluso, algunas cuestiones de laboratorio. 

Todo esto, cada detalle, cada paso dado en esta historia, se nota en la cerveza, fresca, cuando uno toma un trago y los sabores explotan en la boca. A brindar por este nuevo espacio para la cerveza artesanal de San Martín de los Andes, que nace en tiempos de pandemia y que se proyecta para quedarse. Habrá que pasar, probar y brindar. Por los buenos tiempos que vendrán, ¡salud!

Fotos: RSM

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