Lighuen, una vidriería histórica que creció con San Martín de los Andes

Diego Foia nació en San Martín de los Andes y desde chico trabaja en la Lighuen Vidrios un desarrollo familiar que hoy atiende al público en Gral. Roca 1028. A los 38 años de edad, Diego es quien lleva adelante el emprendimiento que inició su papá a fines de los ‘80. En una entrevista con RSM cuenta cómo comenzó el negocio y el crecimiento que tuvo en nuestra ciudad.

RSM: ¿Cómo fue tu inicio en la vidriería?
Diego Foia: Desde los 8 años estoy metido en el mundo del vidrio. El negocio lo abrió mi viejo en el año 87 y fue la segunda vidriería de la ciudad. Nació como eso, un local de pueblo y cuando San Martín empezó a crecer también creció la vidriería y se fue desarrollando el proyecto familiar.

De chico siempre le dimos una mano a mi viejo, mis hermanos y yo. Es algo que siempre me gustó por eso soy el que se quedó continuando con el negocio. Cuando mi papá falleció yo seguí con este trabajo.

RSM; ¿Cómo se fue desarrollando la industria del vidrio?
D.F.: Cuando comencé a trabajar en el vidrio, eran láminas simples que se colocaban con masilla y con los años todo eso fue evolucionando. En la actualidad hay mucha tecnología aplicada a esta industria que no paró de desarrollarse. Por ejemplo, hoy estamos fabricando doble vidriado hermético, acá en San Martín de los Andes, algo que en su momento sólo se podía pedir a proveedores de las grandes ciudades.

Para llegar a esto nuestro taller también fue creciendo e innovamos en maquinarias y herramientas de un importante desarrollo tecnológico que nos permiten vender productos de gran calidad y alta prestación.

Hoy ofrecemos vidrios dobles, triples y con tecnología aplicada al control solar para evitar la fuga de temperatura. Son productos con mucha más eficiencia térmica que están presentes en el mundo y que de apoco se comienzan a implementar acá.

Con toda la tecnología aplicada al vidrio se generan nuevos desafíos y motivaciones para ofrecer mejores soluciones.

RSM: ¿Cómo te afectó la pandemia?
D.F.: Cuando empezó el aislamiento tuvimos que parar y como para todo comerciante fue un golpe duro, pero después se reactivó hubo un incremento muy fuerte, sobre todo en los trabajos de obras. Lo bueno de San Martín de los Andes es que, además del turismo, la construcción tiene un desarrollo muy importante.

Lo bueno es que, en nuestro crecimiento, además de trabajar con clientes particulares proveemos de vidrio procesado a los fabricantes de aberturas locales y también de la región.

RSM: ¿Qué hacés cuando no trabajás con el vidrio?
D.F.: Hace algunos años que empecé a volar en parapente. Hoy somos un grupo de pilotos que fue creciendo y se están dictando cursos en el pueblo. En mis ratos libres que son pocos trato de volar en parapente.

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