Casas Contadas – Capítulo 16: Fernando Solanas y un antiguo hotel de San Martín de lo Andes

Si hay algo que queda en evidencia en cada uno de estos relatos es la cantidad de vueltas que da la vida. La aventura de perseguir diferentes caminos llevó al doctor Fernando Solanas a desembarcar en este pueblo patagónico y emprender la construcción de varias edificaciones, entre ellas el antiguo Hotel Turismo. En esta nueva entrega de Casas Contadas hablamos con María Stella Solanas, sobrina de Fernando; y Adriano Arenosto, actual dueño del hotel.

Foto: Federico Soto

“Fernando Solanas era el más chico de los hermanos de mi papá. Sé que fue un alumno brillante, egresado del Colegio Nacional Buenos Aires. Estudió medicina y se recibió en pocos años. Amigo de Alberto Castillo, otro médico, era muy inteligente pero llevaba una vida de mucha salida nocturna, de fiestas y varias novias”, comienza a contarme María Stella, a quien todos conocemos por “Tili”, arquitecta y gran ilustradora de nuestra ciudad. 

Foto: Federico Soto

“Por esa vida parrandera que llevaba, mi abuelo cerró el consultorio que le había abierto en pleno Barrio Norte. Se ve que no lo usaba para las funciones que debería usarlo”, dice Tili, entre risas. “En ese momento, mi tío escuchó la noticia de que se abría el escuadrón de gendarmería en San Martín de los Andes y estaban enlistando profesionales. Se anotó y llegó al pueblo en 1942 como médico cirujano. Vivió en San Martín 8 años y no solo asistía a la gente del escuadrón, también atendía a la población junto a los doctores Koessler y Núñez. Sé que trajo la penicilina al pueblo, con la ventaja de pertenecer a una organización nacional”.

Foto: Federico Soto

“A Fernando le gustaban mucho las obras, las propiedades. Yo lo que reconstruyo de la historia es que tendría algún amigo en Parques Nacionales porque hizo varias obras en el estilo arquitectónico de Parques. La primera fue la construcción donde ahora está la Administración Rodhe. También hizo la casa de piedra de esa misma esquina, entre Gabriel Obeid y Coronel Rodhe, donde funciona el Jardín Maternal Rosario Vera Peñaloza y el edificio del Hotel Turismo, en Mascardi y Rudecindo Roca. Todos construidos en la década de 1940”, explica Solanas, hablando con mucho afecto de su tío.

Foto: Federico Soto

“Según los dichos, parece que Fernando pensaba armar una clínica en el edificio del hotel, pero como comandante médico de Gendarmería, le dieron el pase a Chaco, a Las Palmas. Se ve que no era muy bueno en aptitudes militares y continuaba con su vida liberal, sin cuidar demasiado su salud. Fumaba mucho y trasnochaba. Cuando empezó a tener problemas serios de salud, se jubiló y se mudó a Buenos Aires, donde falleció en 1960, a los 50 años”, continúa contando su sobrina, ahondando más en los recuerdos familiares, con voz paciente y tranquila, de quien hila momentos. 

Foto: Federico Soto

“Yo lo recuerdo de cuando era muy chica, tendría 5 o 6 años. Cuando venía era toda una aventura. Traía cosas extrañas de San Martín a la casa de mis abuelos. Un cóndor embalsamado, nudos de coihue, cosas que para mí eran increíbles. Él no tuvo hijos y nos quería mucho a nosotros, nos sacaba a pasear. Era muy importante para mí su visita, a pesar de que lo viví tan poco. Era mi Peter Pan. Tal es así que por él terminé viniendo a San Martín en 1974, buscando sus pasos”, cuenta María Stella, ahora con su voz emocionada.

“En el año 1950, cuando le dan el pase a Chaco, la obra del edificio del hotel queda inconclusa. Se la alquiló a un conocido, de apellido Perícola, que terminó de instalar el Hotel Turismo. Así estaba cuando llegué en el 74. Después pasó por varias manos. Cuando falleció mi tío, su señora y su mamá heredaron la propiedad y la vendieron a Marcos Alfonso. Al tiempo él también lo vendió y terminó en manos de Adriano, propietario actual”, concluye Tili Solanas.

Foto: Federico Soto

Hace 20 años que Adriano Arenosto compró el Hotel Turismo, con la idea de revalorizar y mantener el estilo tradicional. Oriundo de Italia, repartía su vida entre ese país y actividades ganaderas en Buenos Aires y pueblos del norte argentino. “Conocí San Martín y me gustó mucho que no hubiera edificios altos ni muchas marquesinas que tapen la naturaleza”, me dice Adriano, cuando estamos sentados en el salón comedor del hotel. 

A mi alrededor hay paredes revestidas en madera, ventanales amplios y una gran chimenea de piedra, de estilo clásico, que puede verse también en muchas casas antiguas del pueblo, como medio de calefacción. Arriba se apiñan artesanías en madera, hechas por artistas locales. 

Cuando le pregunto por alguna anécdota en relación a tantos años al frente del hotel, Adriano habla del gusto de los turistas por el ambiente y la naturaleza, pero entonces aparece uno de los recepcionistas y le recuerda una cuestión de índole sobrenatural: “A veces parece ser que viene un fantasma, cuando estamos sentados comiendo. Es uno muy educado pero no se comunica mucho, como yo quisiera. Cada tanto llama por teléfono, desde una de las habitaciones desocupadas. Después dejan de andar esas líneas”, cuenta Adriano entre risas, cuando comenta que durante la cuarentena del año pasado se quedó viviendo solo en el hotel.

“Lo que hice en el hotel es mejorar la circulación de personas, reformando aberturas internas, agregando ventanas y mejorando el espacio exterior. Me interesa conservar el estilo, que en otros lugares se está perdiendo. Que la gente tenga la sensación de entrar a la casa de su abuela. Por eso cambié las lámparas, que eran muy modernas, y agregué muchos cuadritos”, me explica, señalando unos dibujos de flores y frutas, enmarcados en cuadros dorados, que visten las paredes de áreas comunes y pasillos.

“Este hotel nunca va a ser viejo porque ya fue viejo. Ahora hay que conservarlo, por respeto a la San Martín antigua”, expresa. “Este pueblo es un lugar que respeta la naturaleza y concilia sus necesidades con el entorno, por eso me establecí aquí”.

Foto: Federico Soto

Recuerdos de muchas vidas, caminos, decisiones y resultados, eso son las casas antiguas de nuestro pueblo. Aún quedan muchas historias por contar, pero por hoy nos quedamos con esta imágen: Fernando Solanas, el médico aventurero amante de la arquitectura y el Hotel Turismo, con sus muchos cuadritos de flores, que intentan traer al tradicional interior algo de esa naturaleza que lo rodea.

3 Comments on Casas Contadas – Capítulo 16: Fernando Solanas y un antiguo hotel de San Martín de lo Andes

  1. Hermosa historia, gracias por acercarla.

  2. Mirta Cecilia Guevara // 22 de agosto de 2021 en 11:06 // Responder

    Hermosa historia!!! me encanta este espacio, gracias.

  3. Linda historia

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