Bertha Koessler: “A menudo una frase, un dicho, una ocurrencia o un hecho vivo nos enseñan más que una larga explicación”

El pasado lunes 13 de junio se conmemoró en nuestro país el Día Nacional de Escritoras y Escritores, una fecha que sirve para recordar y celebrar a quienes con sus palabras marcaron la historia de esta bella aldea de montaña. ¿Quién fue la primera persona en poner por escrito costumbres, sentimientos y paisajes sanmartinenses?

Sin lugar a dudas, el nombre que surge para responder a esa pregunta es el de la señora Bertha Koessler-Ilg, nacida un 27 de diciembre de 1881, en vísperas de año nuevo, en la Baja Baviera, Alemania. Desde muy joven manifestó aptitudes e inclinaciones hacia la escritura, principalmente por su interés en recolectar narraciones orales. Su tío, el barón Max von Tucher Simmelsdorf, era cónsul, motivo por el cual Bertha pasó parte de su adolescencia en la Isla de Malta, donde fue alentada a estudiar los dialectos y comenzó a recopilar textos folclóricos locales, que fueron publicados entre 1906 y 1910. 

Bertha Koessler (1960).

Quienes analizan su obra relacionan esta afición con la gran admiración que la autora sentía por los famosos hermanos Grimm, recopiladores de cuentos orales alemanes. Sin embargo, tras su estancia en la isla de Malta, Bertha vuelve a Alemania y se recibe de enfermera de la Cruz Roja en un hospital de Frankfurt. Allí conoció a quien sería su esposo y compañero, Rodolfo Koessler. Bertha y Rodolfo formaron desde ese momento un sólido equipo. Ella no sólo colaboraba como enfermera, sino que gustaba de conversar con pacientes y familiares, ganándose con soltura su confianza. 

Luego de casarse, los Koessler decidieron irse a vivir lejos de Alemania. En 1910 arribaron a Buenos Aires, donde Rodolfo tenía un puesto de trabajo asegurado como cirujano en el reconocido Hospital Alemán, en el barrio de Recoleta, lugar en donde permanecieron hasta 1920. A partir de ese año, la historia de la familia se traslada a un pequeño pueblo de la Patagonia, que en ese entonces no contaba con más de 1000 habitantes. Allí comienza otra etapa, en la esquina de Ramayón y San Martín, en una casa que permanece en pie, histórica, impregnada de sonidos y palabras de esta familia tan querida. 

Familia Koessler.

Bertha Koessler dominaba varios idiomas, a los cuales sumó a fuerza de oído la lengua Mapuche. Conversando con vecinos y vecinas de las comunidades, que se acercaban al consultorio, o en motivo de sus visitas sanitarias a los parajes, fue recolectando historias, canciones, rezos, invocaciones a la naturaleza, juegos y tradiciones, que luego transcribió con el respeto que merecía ese regalo implícito en la tradición oral. Algunos de sus amigos e interlocutores fueron Antonio Kinchauala y Francisco Kolüpán. Son ellos los que propiciaron muchas de sus recopilaciones y quienes la llamaron la “Araucana blanca”.

Su vocación de recopilación le exigía esfuerzos y debía resignarse a encontrar el tiempo para escribir después de su ineludible labor asistencial y humana, acompañando a nuestro padre en la vasta comarca, generalmente a caballo, hacia lejanos y agrestes lugares, en su carácter de enfermera y anestesista; luego de sus tareas como enfermera en nuestro hogar y dedicando el resto de su tiempo a sus seis hijos”, expresan ellos mismos, en una introducción que figura en la edición del año 2000 de “Cuentan los araucanos”. 

Nuestra Bertha hizo construir, al pie de pinos gigantes y dos araucarias, un quincho cerrado con varios centenares de libros especializados sobre los araucanos. Por fuera, cantoneras de cipreses amortiguaban la temperatura en los crudos inviernos, para albergar a sus interlocutores, que degustaban con placer los scones y mermeladas de “Doña Bertha”, durante extensas y provechosas tertulias. Terminadas las “meriendas de trabajo”, sus invitados se retiraban y nuestra madre pasaba a su galería, donde la esperaba su vieja Remington, enmarcada por muchos libros de consulta permanente. Comenzaba así la transcripción directa de las anécdotas tomadas en ese quincho, hasta altas horas de la noche”, narra el mismísimo recuerdo de sus hijos. 

Las obras editadas de Bertha Koessler-Ilg fueron “El machi de Lanín” (1940), “Cuentan los araucanos” (1954) y “Tradiciones araucanas” (1962). Escribió una obra en alemán en 1956, titulada “Indianer Märchen aus den Kordilleren” (“Cuentos de los indios de la cordillera”).

En el prólogo de “Cuentan los Araucanos”, que Doña Bertha dejó fechada en 1952, se lee: “Hace muchos años, le pregunté a un viejo aborigen que viniera de las cercanías del volcán Lanín a hacerse curar por el “médico de los Huinkas”-como decía- el orígen de la maravillosa leyenda que acababa de narrarme, accediendo a mis ruegos. Después de reflexionar un rato, me contestó, con la calma y dignidad propias de su raza: ”Habrá brotado de la alfombra de nosotros, los araucanos”. En el primer momento, no comprendí su respuesta y al notar mi perplejidad, me aclaró, con una frase plena de profundidad y ternura: “La alfombra del indio es la tierra, nuestra tierra, la tierra que nos ha dado el Gran Espíritu”.

En este tono, con esta profunda intención de transmitir no solo los hechos, sino el valioso ambiente sonoro, visual y sensitivo que los rodeaba y sostenía, fue que Doña Bertha se transformó, tras más de 50 años de trabajo, en la primera y más importante escritora que haya vivido en esta alfombra maravillosa de montaña. Por esto, por su valor simbólico e histórico, es que le dedicamos esta -quizás demasiado breve- reseña, en la semana de la escritura. Todo lo que aquí se transcribe, fue escrito primero por sus hijos, en la mencionada introducción, rescatando también, con mucho respeto, parte de su propia voz.

Fuente: Koessler, Bertha. “Cuentan los Araucanos”. 5ta edición. Editorial Del nuevo extremo. Buenos Aires, 2000. Fotos: portal MásNeuquen.

2 Comments on Bertha Koessler: “A menudo una frase, un dicho, una ocurrencia o un hecho vivo nos enseñan más que una larga explicación”

  1. Me encantó el tema y la descripción del mismo, sobre está extraordinaria mujer, que creo fue más reconocida en Alemania por sus conocimientos sobre los mapuches que en la Argentina. Felicitaciones a la periodista Natalia Amendolara

  2. Que historia interesante !!

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