El costo de la Canasta Básica Total (CBT), que mide la línea de pobreza, subió un 4,6% en mayo, por debajo de la inflación general, por ende, una familia «tipo» (dos adultos y dos niños) necesitó en el quinto mes del año $99.676,85 para no ser considerada pobre, según informó el Indec este martes. Vale aclarar que esta cifra no tiene en cuenta el gasto en alquiler.

Mientras tanto, la suba de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia: avanzó también un 4,6% en mayo. En consecuencia, una familia debió juntar como mínimo $44.498,60 para no caer en la indigencia.
La semana pasada, la inflación de mayo fue del 5,1%, desacelerándose respecto del 6% de abril y del 6,7% de marzo, pero manteniéndose en niveles muy elevados. Nuevamente, el alza en Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,4%), fue lo que mayor incidencia tuvo en el índice general en todas las regiones.
Los dos indicadores son decisivos para medir el impacto de la crisis económica en los indicadores sociales. Eso sucede porque la canasta básica –que además de alimentos incluye otros ítems del gasto como indumentaria, salud, transporte o educación– determina la denominada “línea de pobreza”. Es decir, los hogares con ingresos menores a la CBT son los que pasan a ser considerados pobres.
De la misma manera, la canasta alimentaria –que tiene un alcance limitado a bienes de primera necesidad– es la que configura la “línea de la indigencia”: aquellas familias que no lleguen a cubrir los ingresos necesarios para adquirir la CBA son indigentes.
El Indec también realiza un muestreo para medir cuál sería el umbral de ingresos necesario para familias de otro tipo. Así, por ejemplo, un hogar compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 años y su madre de 61 años requirió $79.354 para no caer en la pobreza, y otro compuesto por un varón y una mujer, ambos de 30 años, y tres hijos de 5, 3 y 1 año, necesitó $104.838 como ingreso mensual.
La última medición oficial marcó que el 37,2% de la población -unas 17,4 millones de personas- es considerada pobre en la Argentina y el 8,2% vive en condiciones de indigencia. De acuerdo a los datos del segundo semestre de 2021, de esta manera, los indicadores sociales principales mostraron una mejora respecto al 42% de pobreza que marcó el 2020 y el 40,6% de la primera mitad del año pasado.
Tanto la pobreza como la indigencia tuvieron un recorte, explicado por la recuperación económica superior al 10% en 2021 que fue acompañada por un rebote en los números de empleo. De todas formas, ese alivio fue muy parcial, en especial para las familias que viven de ingresos de empleos no registrados. Como referencia, los trabajadores informales perdieron por unos 12 puntos porcentuales contra la inflación.