El 5 de noviembre, desde las 19hs, Espacio Trama se vestirá de Blues para recibir a la 3ra edición de este festival, con músicos invitados de diferentes partes del país. Al respecto, RSM conversó con Martín Comesaña, quien junto a Lucio Cincotta organiza esta edición en San Martín de los Andes.
“Este evento es una continuidad de aquello que empezó en el 2018, que fue el Primer Festival de Blues de San Martín. En 2019 se hizo la segunda edición y luego quedó suspendido por la pandemia. Este año lo retomamos con la misma tónica: una idea que tuvo en su momento el papá de Lucio, Ricardo Cincotta (Ricky Rock), quien soñó invitar a estrellas del blues de la Argentina, a compartir una jornada con bandas de la región”, explicó Comesaña en comunicación con RSM Radio.
“Desde aquella oportunidad, ya nos visitaron: Botafogo Vilanova; Daniel Raffo; Reinaldo Rafanelli y Gaby Papillón. Este año vamos a tener otras cuatro visitas espectaculares, ya confirmadas, que son: Alambre González; Hugo Méndez; Marysol Sunshine y Osvaldo Lorenzo, que van a tocar junto a bandas locales”, agregó el organizador.
Las bandas sanmartinenses que compartirán escenario con los artistas invitados en esta tercera edición son: la Fun Blues, San Norberto, Romanosky y Lolo Blues. La dinámica del evento propone que las bandas locales abran los shows con sets de 25 minutos, e inviten a tocar sus temas a los músicos visitantes, que irán subiendo al escenario para luego finalizar con sets musicales particulares de los invitados.

Este año, además, habrá un homenaje a los fallecidos Reinaldo Rafaneli y Gaby Papillon, participantes de las primeras ediciones. Para ello, cerca de las 23 hs habrá una mega banda compartiendo temas de los homenajeados. Las entradas para el festival se comercializan a precio popular y se consiguen en Espacio Trama. Además, el festival cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura Municipal, la Legislatura Neuquina, y será declarado de Interés Municipal por el Concejo Deliberante, en la próxima sesión.
“Queremos lograr establecer al festival como marca cultural de la ciudad, jerarquizarlo y que sostenga una continuidad en el tiempo. Es un evento que deja huella en los participantes, por la convivencia que se genera y por el espíritu de camaradería que se comparte. Los egos quedan en la puerta y todos tocan con todos”, concluyó Comesaña.