Durante las últimas semanas, aquellos vecinos y vecinas que pasaron diariamente por la esquina de Mascardi y Rudecindo Roca fueron testigos del trabajo que realizaron los jóvenes que forman parte del taller de pintura mural del Ciart 5 de nuestra ciudad. Allí, un colorido y vibrante mural muestra diferentes emociones, que ellos mismos pensaron y bocetaron. Para conocer más detalles al respecto, RSM conversó con Vai Sottana, la docente a cargo de este taller.

“El mural es el producto del trabajo del taller de pintura mural en el Ciart 5. Yo doy el taller para pre-adolescentes en este centro y también trabajo en la escuela 179, por lo que hablé con las directoras y nos cedieron una pared para el trabajo. Estas tratativas se dieron antes de que se pintara el mural de la otra esquina, lo cual fue genial porque ahora quedó hermoso el puente, con mucho color de los dos lados”, explicó la docente de artes visuales y artista.
“Los chicos y chicas que participaron tienen entre 11 y 14 años. Es un grupo de 7 jóvenes con quienes hicimos la mitad del proceso de producción en el Ciart. Primero pensamos en las temáticas a trabajar y el mensaje que querían transmitir. Después de mucho charlar y votar, surgió el tema de las emociones, motivo por el cual el mural se llama: “Emociones””, dijo. No es un tema menor, y es importante destacar y valorar los resultados de esta elaboración (interna y externa) realizada por los jóvenes sanmartinenses.
Los autores de este mural son: Mirko Rosatti, Milagros Cardozo, Tobias Carvallo, Santino Carvallo, Nazira Bittar Kozel, Franco Soto y Melani Arriagada. “Luego de dos años sin poder vernos presencialmente, sin poder ver las sonrisas y expresiones de los demás, fue muy difícil volver a crear en equipo. Y se volvió una gran necesidad para los niños y adolescentes. No sólo crear, sino socializar creando, aprender en equipo. El contacto humano es tan necesario. Por eso, en el taller no sólo aprendemos sobre color, profundidad, composición visual. También aprendemos a escuchar al otro; a valorar la creatividad ajena y la propia; a trabajar en equipo; aprendimos que cada pieza vale tanto como la totalidad, cada pincelada, cada tramo de pared lijado, cada preparación de color, cada sonrisa, la frustración o error arreglado: todo formó parte del resultado final”, expresó la docente.
“Hablar de emociones luego de tanto encierro fue liberador. Hubo charlas y debates, por ejemplo, ¿por qué un niño no puede tener alas de mariposa si es feliz volando con ellas? Muchos bocetos quedaron afuera pero fue un maravilloso trabajo. Aprendimos que el arte habla y expresa por sí sólo”, detalló.
“El proyecto iba a ser más grande, pero como las clases se demoraron en empezar por los problemas de gas que tuvo el edificio, tuvimos menos tiempo para pintar y decidimos reducir el tamaño. El año que viene vamos a retomar la otra parte”, contó Vai, con expectativas de seguir elaborando estos proyectos desde su taller.
“Trabajamos con imágenes, collages y muchos bocetos, tantos que algunos quedaron afuera. Ellos quisieron trabajar a partir de emojis y los agregaron a la composición. Fue un gran trabajo en equipo, en el que aprendieron un montón, desde no tenerle miedo a las alturas y pintar subidos a escaleras; trabajar la pared con materiales especiales; mezclar y lograr colores; manipular pinceles de diferentes tipos, cintas y rodillos. Fue una experiencia hermosa”, concluyó Vai Sottana.
El grupo de este taller de mural ya tiene otro trabajo realizado en nuestra ciudad, realizado en el 2019 en el Jardín 24, cuyo tema fue animales en peligro de extinción. “Ese fue el primer mural que realizamos desde el taller. Después ocurrió la pandemia y este año pudimos retomar el trabajo. Los chicos y chicas quedaron felices”. Las inscripciones para sumarse a este taller el próximo año ya están abiertas y se esperan grandes novedades como producto de sus trabajos.