Valeria Riffo, quien se desempeña en el área de uso público de la zona centro del PNL, explicó a RSM cómo nació y se fue desarrollando este trabajo del manejo de residuos reciclables dentro del Parque Nacional Lanin, coordinando esfuerzos con la municipalidad de Junín de los Andes y las comunidades mapuches
“Este trabajo es parte de un proceso que empezó hace tiempo. Arrancó en la zona centro del parque, que abarca las cuencas de Tromen, Huechulafquen y Curruhué. Somos vecinos del municipio de Junín de los Andes. Nosotros nos sumamos a una iniciativa que trabajan ellos, a través del programa “Junín no tira, recicla”, en función del cierre del vertedero de la ciudad, cuando se empieza a implementar la separación de residuos en todo el ejido municipal”, explicó Riffo en comunicación con RSM Radio.

“Además de sumarnos a esta política, a través del Taller Productivo Amulén, empezamos a brindar capacitaciones a los distintos prestadores de servicios, todo un trabajo que fue muy coordinado y realizado en conjunto con las comunidades mapuches, sobre todo en Huechulafquen”, informó Valeria, haciendo especial hincapié en este esfuerzo mancomunado entre municipio, PNL y comunidades, acordando entre todos la importancia de trabajar en esta iniciativa que tiene un impacto directo en la realidad inmediata del medio ambiente.
“Nosotros multiplicamos los puntos verdes que ya existían en la ciudad de Junín, llevándolos a todos los prestadores de servicios, principalmente en los campings más grandes. Luego se fueron sumando otros espacios. Lo que ocurrió fue que ya no podíamos traer más basura del parque. Como saben, en temporada son muchísimos los visitantes que entran y generan residuos. Participar de esta política es una forma de ayudar a Junín a manejar esta problemática, enviando los residuos reciclables a la planta de tratamiento”, continuó informando la especialista.
“La coordinación de todas estas acciones se hace desde la mesa de trabajo del municipio, a la cual nos sumamos para colaborar junto a las comunidades, unificando criterios y viendo qué acciones hay que hacer en cada temporada. Desde el 2018 a esta parte, venimos realizando un trabajo sostenido por el cual ya estamos viendo los resultados. El gran problema es siempre conseguir los medios para sacar los residuos. En esta oportunidad contamos con la ayuda de Vialidad Provincial, que colaboró con el camión que necesitábamos. Esto es parte de ese trabajo de coordinación”, detalló.
“Este año, entramos a principio de temporada, coordinamos las acciones necesarias que vimos que se necesitaban realizar, y luego ingresamos al final de la temporada. Esta decisión de hacer dos ingresos se tomó a partir de que los prestadores de servicio asumieron la responsabilidad del manejo de los residuos en trabajo conjunto con las comisiones directivas de las comunidades mapuches. Los más pequeños pueden llegar a acumular y luego sacar los residuos con nuestra ayuda al final de la temporada, pero también está la posibilidad de empezar a bajarlos a medida que consideran necesario, directamente a la planta de tratamiento”, expresó.
“Este año, fuimos a menos prestaciones que el año pasado y recolectamos más residuos, lo que nos da la pauta de que se está realizando mayor separación de la basura, lo cual es mérito de los prestadores. Si bien ya existe una visión sobre el cuidado del medio ambiente en los visitantes, lo que venía pasando era que en los canastos se terminaba mezclando todo. Ahora, son los prestadores los que hacen la separación real, cumpliendo con los requisitos de la planta, que exigen que los residuos reciclables estén no solo clasificados, sino limpios y embolsados. Estamos muy contentos de haber podido lograr este trabajo responsable”, continuó explicando la trabajadora del PNL.
“Ahora, lo que tenemos que lograr es que los visitantes que llegan en temporada tomen conciencia de que tienen que hacerse parte de esta política. La visita al parque también implica la separación de residuos o la vuelta de cada uno con su basura. Lo que ocurre es que hay diferentes políticas que se ponen en práctica, porque el PNL limita con tres ciudades distintas”, informó.
“A partir de que ya manejamos este trabajo de reciclaje, ahora tenemos que intensificar el trabajo sobre el compostaje. Los pobladores y muchos prestadores de servicios ya lo hacen, pero tenemos que seguir difundiendo y mejorar lo que ya están implementando. La intención también es seguir trabajando sobre otros tipos de materiales, como chatarra y línea blanca, para tratar de sacar todo lo que sea posible”, contó Riffo.
“Con los visitantes, el trabajo está al momento de llevar a la práctica concreta el discurso que ya traen sobre el cambio climático y el medio ambiente. Vemos que en los servicios donde se les indica que vuelvan con sus residuos, la gente se enoja o termina dejando la bolsa en cualquier lado. Sabemos que al invitar a dejar los residuos en los puntos verdes, fue una forma de que se hicieran cargo de sus residuos. Es necesario que la gente haga ese click. Venimos trabajando en la concientización previa, desde el momento en que ingresan a la ciudad de Junín ya empiezan a encontrar los puntos verdes y las indicaciones de que existe esa política”, detalló.
“Trabajar en conjunto con prestadores, municipios y comunidades, y sumarnos a las diferentes políticas de manejo de residuos que se van implementando nos fortalece y nos ayuda a concretar los objetivos, que es en definitiva lo más importante”, concluyó Riffo.
Un poco más de información
Los residuos que se sacan con mayor volumen son vidrio, latas y plásticos. En promedio, se calcula que los elementos fabricados con vidrio tardan 4000 años en desaparecer, contribuyen en un 20 % a la contaminación atmosférica y en un 50 % a la contaminación de las aguas. Las latas pueden permanecer en el ambiente entre 10 años y 100 años. En el nivel más contaminante del aluminio, una lata de 330 mililitros es responsable de 1.300 gramos de emisiones de dióxido de carbono, lo que equivale aproximadamente a las emisiones producidas por conducir un coche de 7 a 8 kilómetros. Los plásticos demoran en degradarse entre 100 y 1000 años. La producción e incineración de plásticos contribuye en gran medida al cambio climático. Los residuos plásticos también ahogan nuestras vías fluviales, contaminan nuestros océanos, matan la vida silvestre y se infiltran en nuestra cadena alimentaria