Realidad Sanmartinense

“El observador”: la obra de un sanmartinense que se volvió mural

Benjamín Viulet es artista visual, nació en San Martín de los Andes y hoy su obra está por ser subastada tras un éxito impresionante y la repercusión que alcanzó. Sus fotos están producidas íntegramente en nuestro entorno: no son fotomontajes, son producciones en cada lugar. Emily Sundt es muralista y en este momento está realizando un mural de la foto “El observador”, de Benjamín, en la pared del exterior de Espacio Trama. En pocos días estará terminada y RSM conversó con la artista para conocer más detalles de este proyecto.

“Soy de Santa Fé pero estoy viviendo en Córdoba. Mientras me recuperaba de una lesión de rodilla, llegué a la cuenta de instagram de Benja (@benjaminviulet), y me encontré con el video en el que explicaba como generaban la foto de “En la penumbra” , cuya historia tiene que ver con lo que regamos cada día, que es lo que nos termina matando o ahogando al final de nuestros días. En ese momento me cayeron varias fichas y tomé decisiones, como dejar de fumar, para organizarme y seguir con mi vida en estado de plenitud. También decidí pintar, por impulso personal, esa imagen en un paredón en La Cumbre, Córdoba. Esa fue la primera”, explica Emily.

“Después, viendo cómo se movía la cosa y la repercusión que tenía, me pidieron de un bar que pintara otra de las fotos de Benja. En ese momento elegí una foto que hicieron con Tommy Rivara para el día del fotógrafo. Yo ya venía hablando con ellos y diciéndoles que tenía muchas ganas de venir a honrar su arte a su lugar de orígen, acá en San Martín. Se fueron alineando muchas cosas y así fue que llegué”, relata la artista.

“Es con mucho orgullo que presentamos la cuarta obra de la colección. Una imagen tan minimal, limpia y visualmente fascinante que parece fotomontaje. Y para entender nuestro concepto de esta imagen, te pido que me digas: “¿Quién sos?” Y probablemente respondas “Soy Milena”. Pero ese es tu nombre, una colección de letras. “Perdón, tenes razón, Mi nombre es Milena, tengo 25 años, vivo en Argentina y soy pintora.” Tremendo todo pero no te pregunte donde vivís, no te pregunte de qué trabajas, te pregunte ¿Quién sos? Acaso no seguirías estando ahí, consciente de tu existencia, incluso si no fueses pintora o vivieses en Argentina? Te das cuenta, entonces, que nunca te preguntaste “¿Quien soy?” “Bueno, soy mis pensamientos.” Si? Preguntate en tu cabeza: “¿Cual va a ser mi próximo pensamiento?” Hacelo ahora. ¿Lo notaste? Hubo un instante que no apareció ningún pensamiento. ¿Dejaste de existir cuando dejaste de pensar? Acaso, no hay una continuidad de Ser, desde que naciste hasta el día de hoy? ¿Quién mira cuando miras? ¿Quién ve los sueños que soñás? ¿Quién escucha cuando escuchas? “Yo! Soy yo. Yo miro cuando miro, Yo escucho cuando escucho, Yo veo lo que sueño, yo.” Ahora imagina dejar de existir. Imagina no ser consciente. ¿Podes? No. ¿Por qué? Porque eso es lo que sos. La palabra más sagrada en todo tu vocabulario. Conciencia y Presencia. Te das cuenta, sos el «experienciador», sos El Observador. Aquel que mira todos los sucesos de alguna parte en la cabeza. Sos el “Atman” Hindu. Sos el “Yo” Budista. Sos el “Alma” Judeo-Cristiana. Vos Sos. Acá y Ahora. La conciencia detrás. El Observador de experiencias, pensamientos y emociones. Vos sos El Observador. Sos aquel sentado en el asiento de la conciencia. Vos sos. Entonces te vuelvo a preguntar, ¿Quién sos?, Y ahora, entendiendo la distancia entre vos y tus etiquetas, vos y tus trabajos, vos y tus responsabilidades, vos y tus pensamientos, vos y tus emociones, vos y todo objeto del conocimiento; me respondes: “Yo soy. Yo soy el que mira. Yo soy El Observador. Soy conciencia pura y presencia absoluta.” Y te sentas en la silla de la conciencia y ves los misterios de la vida surgir”. Texto que acompaña la publicación de la fotografía “El observador”

“Al llegar, nos encontramos los tres, y la pared aún no había aparecido. Entonces salí a caminar y encontré este lugar, en Trama, que tiene semejante paredón. Me puse a charlar con Sandra (Monteagudo), me dieron el okey y enseguida pude buscar los andamios, armarlos y empezar a pintar. Me encontré con Benja, con quién no nos conocíamos, y pudimos compartir. Es un gran artista, admiro mucho su obra y la adrenalina con la que va creando cada imagen. Esa alegría y ese gozo me movilizó un montón y me conecto con la energía vital de la creación. Me encendió internamente”, relató la muralista.

Emily empezó a pintar murales desde muy chica. Después empezó a dibujar y estudió Bellas Artes en Córdoba. “Donde mejor me siento es en la pared, en esas dimensiones. No tuve un profesor que me guiara en esto de llevar imágenes a gran tamaño, fue muy intuitivo y es donde me siento más cómoda”, concluyó.

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