Tal como viene sucediendo desde principios de año, los turistas chilenos cruzan la frontera, se asientan por una o dos noches en San Martín de los Andes y aprovechan la diferencia cambiaria para realizar compras y salir a comer. Este fin de semana no fue la excepción y los supermercados de nuestra localidad se vieron estallados de gente, como también los complejos turísticos.

Respecto al alojamiento, los propietarios de los establecimientos, como así también los trabajadores, se sorprendieron por los altos niveles de ocupación que hubo durante este fin de semana, los que continúan hasta el lunes. Esto se debe a que es un día feriado, no laboral, les permite quedarse un día más de estadía y así poder cruzar la frontera el primer día de la semana.
Los visitantes trasandinos recorrieron la ciudad en busca de mejores precios en estadías y según la evaluación que hicieron los administradores de los complejos turísticos, siete de cada diez familias o personas que ingresaban a consultar u hospedarse, eran de nacionalidad chilena. «Era impresionante acercarse a los autos para ayudarlos con el equipaje y ver antes todas las compras que habían hecho», remarcó un empleado de un reconocido Apart de nuestra ciudad.
En cuanto a los supermercados, se pudo observar los estacionamientos colmados de patentes con fondo blanco y letras negras que corresponden al país vecino. «Siguen consumiendo los artículos de perfumería y ahora sumaron gaseosas y algunas legumbres», indicó una cajera.
Lo que parecía una semana tranquila luego de la finalización de la temporada invernal, el fin de semana pasado, se volvió en una ola de personas que se acercaron a disfrutar de los paisajes de San Martín de los Andes y sus precios convenientes para el extranjero. «Deberían poner un tope o un límite de compras para el extranjero, después queremos comprar algo y las góndolas están vacías», protestó un vecino sanmartinense en La Anónima.
Asimismo, al hablar de restaurantes, se pudo observar una gran cantidad de turistas en los comercios gastronómicos de la ciudad y se enfocaron en la consumición de carnes en parrillas o pastas. Además, se los vio enfurecidos por las largas filas que tuvieron que afrontar en los pasos fronterizos.
En esta ocasión, los visitantes aclararon que tuvieron cerca de cinco horas de demoras para cruzar el límite con nuestro país y apuntaron hacia la lentitud de los trámites que se deben efectuar previo al cruce de la barrera. «Como cinco horas esperamos en la aduana de Mamuil Malal, cada vez que venimos esperamos más tiempo», remarcó Jorge, un turista chileno.