Realidad Sanmartinense

A 75 años de la llegada de Neruda, varios hechos y el poder de las palabras

Por Ana María de Mena (*)

Ilpela en mapudungun significa “cerro peñascoso”. Por las dificultades que presenta para acceder y transitar por el paso fronterizo del mismo nombre, no hubo ni hay control de carabineros ni de gendarmes. Por ahí circulaban novias fugitivas, cautivas, prófugos de la justicia, traficantes de caballos, especuladores de alcoholes, contraventores de diversa índole y malhechores varios. Era llamado Paso de los Contrabandistas.

En 1949, culpado de traidor por el presidente chileno Gabriel González Videla, después de un sinuoso trayecto hacia el sur, por ese sitio cruzó a la Argentina el legislador Neftalí Reyes Basoalto, quien ya era conocido como Pablo Neruda.

Con barba y documentación falsa, el poeta llegó a San Martín de los Andes.

Llegó a San Martín de los Andes con documentación falsa y como un empresario maderero. En su libro de memorias “Confieso que he vivido” cuenta la travesía chilena, el cruce, dedica un capítulo al pueblo, y relata su periplo hasta llegar a Europa donde, por fin, pudo revelar su verdadera identidad.

Años después, cuando agradeció el Premio Nobel de Literatura 1971, describió aquel cruce de la cordillera que le permitió preservarse. Es muy significativo que, al recibir el galardón literario de mayor importancia mundial, recordara aquel pasaje de su vida.

Surgió el nombre de un camino

Por otra parte, en la década siguiente, en diciembre de 1988, las aguas del lago Espolón, en el sur chileno, arrastraron a un hombre joven y un niño de cinco años. Eran Rolando Montaña Gil y Cristóbal Montaña Caste, hijo y nieto del conocido empresario chileno Rolando Montaña Carreño.

Don Rolando Montaña Carreño, impulsor de un camino binacional que abrió en Chile y no se llegó a realizar en Argentina.

La población más cercana era Futaleufú, donde no existía información sobre las caídas de agua, tenía muy pocos habitantes y estaba aislada. Desesperado y comunicándose por radio, el empresario buscó ayuda. Carabineros y vecinos chilenos más buzos argentinos buscaron por tierra y aire. En avión de la Fuerza Aérea de su país, la familia de los infortunados fue trasladada al lugar y durante diez días recorrió toda la zona hasta el lago Gral. Carrera y el río Baker, pero nunca encontraron a las víctimas. 

Pasado el tiempo de duelo, Don Rolando Montaña Carreño siendo empresario forestal instalado en el sector fronterizo de Chihuío, se propuso construir un camino que uniera su país con la Argentina, acaso en agradecimiento por la ayuda recibida durante el penoso accidente, y convencido de potenciar el desarrollo regional. Hizo consultas técnicas, pidió autorizaciones, aportó dinero y logró conformar el Comité Chileno Pro Paso Internacional Folil, a diez kilómetros al sur de Ilpela, donde tenía su fundo. Transformó la tristeza en un proyecto de concordia binacional, cimentando una carretera de vinculación. 

Con igual propósito y propiciar el turismo en Argentina se integró el Comité de Hua Hum impulsado por Juan Carlos Querejeta, Roberto Pfister, Raúl Miguel y Osvaldo Herrera, entre otros vecinos. 

Así viajaron delegaciones comerciales, deportivas y culturales desde y hacia los dos países durante algunos años. En una ocasión, en el transcurso de una cena realizada en San Martín de los Andes, los miembros de los dos comités acordaron que Neruda fuera el eje motivador de las acciones, ya que había transitado por Ilpela. Fue idea de la prof. María Graciela Cape que en sus clases de Literatura incluía la lectura del poemario nerudiano y tuvo el apoyo de la sra. Elena Lapuente, entonces a cargo de la dirección municipal de Cultura.

A partir de entonces el apellido del poeta se repitió con insistencia asociado a ese paso. Resultaron tan tesoneras las acciones que Don Rolando fue nombrado Hijo Ilustre de San Martín de los Andes.

Cuando se cumplieron cincuenta años del cruce del poeta, la alcaldía de Futrono y la Intendencia sanmartinense replicaron el itinerario. Con el correr del tiempo, fue Ramón Quichiyao Figueroa, maestro, escritor y Ciudadano Ilustre de Futrono, quien retomó la travesía del escritor desde esa localidad hasta las termas de Chihuío. Invitó y se sumaron escritores de los dos países y durante varios años se realizaron esos trayectos, con paradas para leer, bajo el nombre de Ruta de Neruda. 

Ramón Quichiyao Figueroa, delante del lago Maihue en una parada para leer y almorzar durante la Ruta de Neruda 2011.

En 2006 en la actual hostería Parque de los Andes, donde se había hospedado el poeta, se descubrió una placa evocativa de su estadía. Asistieron autoridades trasandinas y locales, los poetas chilenos Lucía Orellana y Christian Lagos y escritores sanmartinenses.

Otras iniciativas posibilitaron la subida al paso Ilpela desde Futrono y San Martín de los Andes para el encuentro de escritores y vecinos en el hito fronterizo, en los que se leía e intercambiaban libros. 

Además, se generaron varias actividades culturales que fortalecieron la confraternidad. La Alcaldía de Futrono oficializó los trayectos iniciados por Ramón Quichiyao, los patrocinó y mantuvo el nombre de Ruta de Neruda, que se hicieron hasta que en 2021 se suspendieron por la pandemia. Fueron reuniones enriquecedoras.

En Argentina también se organizaron las “caravanas nerudianas”, consistentes en caminatas de lectura desde el lago Lácar, pasando por la plaza Sarmiento que cita el escritor en sus memorias, hasta el hotel donde se alojó. En ese espacio público en 2015 fue descubierta una placa recordatoria del poeta.

Reafirmando la historia

Entre muchas acciones, la Universidad Nacional del Comahue editó el libro “Hotel Los Andes” con la reseña del edificio donde fue huésped, sobre un proyecto de extensión dirigido por el Lic. Pablo Bestard.

Otra propuesta con el mismo director, desarrolló historias de la cuenca Lacar/Nonthue, con artículos sobre anécdotas del paso Ilpela, el contexto político que obligó al poeta a huir de su país, y el origen de la Ruta que lleva su nombre, entre otros, que se publicaron en el libro editado por la U.N.Comahue titulado “Por aquí pasó Neruda”.

El equipo del proyecto de la UNComahue, en Ilpela con el cartel que dio título a un libro.

Mientras se investigaba para ese proyecto, surgió un decreto municipal por el que se daba el nombre de Paso Internacional Pablo Neruda al hito VIII-21, ubicado bastante más al sur, denominación que confundía la verdad histórica, ya que había cruzado por Ilpela, en el hito VIII-22. 

Ante esa situación que trastocaba el lugar del cruce, se reunieron firmas suscribiendo una nota que se presentó ante el Municipio y ante el Concejo Deliberante de San Martín de los Andes, solicitando el cambio de nombre con la finalidad de evitar que se asociara al lugar por donde transitó el autor de “Canto general”. Los fundamentos de la nota posibilitaron que -mediante Decreto 2293/12- se reemplace la denominación por la de Paso Internacional Portezuelo de Lago Hermoso.

El Decreto que sustituye el nombre equívoco del hito en lago Hermoso.

Por esos días el equipo de investigación del proyecto universitario organizó una subida a Ilpela para verificar el estado del hito fronterizo y tomar fotografías. La noche anterior surgió la idea de confeccionar un cartel con la leyenda “Por aquí pasó Neruda”, reafirmando lo que expresaba la nota en la que se pedía la “rectificación histórica”. Sin otros elementos con qué hacerlo, se recortaron las letras en papel de revistas que se pegaron sobre el reverso de papel de estraza cuadriculado y, enrollado, se llevó hasta la frontera.

El grupo tomó fotos cuando el cartel se había desplegado. Una de esas imágenes acompañó el material gráfico y los textos que se enviaron al director del proyecto. De allí surgió el título del segundo libro. Tiempo después de lanzada esa primera edición, el libro “Por aquí pasó Neruda” fue reeditado por la U.N.Comahue junto con la Universidad de Los Lagos de Chile, que también promovió una edición digital. 

La conducta del Nobel

La figura de Neruda despierta polémicas a partir de la difusión de imágenes de una hija suya nacida de su primer matrimonio, enferma de hidrocefalia, que él mantuvo en el anonimato, situación que se hizo pública en 2018. Del mismo modo, en esos años se cuestionó el episodio con una muchacha humilde de Ceilán donde se había desempeñado como diplomático, que él describe en su libro de memorias. Se trata de un abuso sexual. 

Cierre de la Ruta 2015 en Futrono: Janet Dickinson, Daniela R.Rodríguez González, A.M.de Mena, María Cristina Venturini y María Fernanda González. Detrás los poetas chilenos Pedro Jara y de pie a la derecha Maha Vial.

Que esos dos hechos fueran frecuentes en los años en que ocurrieron, divulgados varias décadas posteriores, no minimizan su gravedad. Lo que evidencian son las contradicciones de un escritor destacadísimo y un político comprometido, capaz de actos condenables como los mencionados. La historia y el arte abundan en casos de autores de acciones reprochables productores de obras únicas: Nicolo Paganini, Arhur Rimbaud, Pablo Picasso…

Así lo entienden quienes separan las acciones personales y ponderan su obra literaria, como la Fundación Pablo Neruda de Chile, quienes programan actividades en las tres casas históricas donde vivió (La Chascona, La Sebastiana e Isla Negra) y quienes continúan evocando su derrotero cordillerano, del que por estos días se cumplen setenta y cinco años.

Para concluir, vale subrayar que la iniciativa de Rolando Montaña Carreño que apoyó las actividades de Ramón Quichiyao Figueroa y el andar de los autores de uno y otro lado de la cordillera, intensificó el intercambio. Así, con la palabra, arma poderosa, escudo, puente, pacto, lazo, con su enorme potestad fue revirtiendo la realidad del hito N° VIII/22 y el paso Ilpela, antes llamado Paso de los Contrabandistas, se transformó en una senda de encuentros. 

(*) anamariademena@gmail.com

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