Durante el invierno pasado, las viviendas ubicadas en la ladera del cerro Curruhuinca se vieron comprometidas ante las abundantes lluvias que generaron diversos deslaves. En esa oportunidad, más allá de las evacuación y soluciones momentáneas, el municipio se había comprometido a realizar trabajos durante la temporada estival, que finalmente no llegaron.

Ante esta situación, en el día de ayer hicieron uso de la banca del vecino, durante la sesión del Concejo Deliberante, para exponer esta problemática, no sin angustia y preocupación. Concretamente solicitaron la limpieza de “la cascada”, un curso de agua que atraviesa una zona de viviendas, y que desbordó el 31 de junio del año pasado.
“Tanto Defensa Civil como el municipio se comprometieron a la limpieza de la casca, ni bien mejore el clima. Pasaron siete meses y aún no se ha despejado el cauce que está obstruido por palos y todo lo que bajó desde arriba”, relató una de las vecinas. Respecto a los elementos que impiden la circulación del agua, explicó que son palos y troncos cortados con motosierras, por lo que, “más que un desastre natural, se trata de un desastre humano”.
También aclararon que las dos veces que se produjeron deslaves en la zona se debieron a que el cauce del agua no estaba limpio.
Estela, otra de las vecinas que presentaron el reclamo, explicó que el lugar funciona como un basurero y que muchas personas van a descargar carretillas con residuos. “Yo por mi parte tengo todos los impuestos pagos, entonces queremos que nos tengan en cuenta. Somos todos laburantes, trabajamos para tener nuestras casas”.
El concejal César Meza explicó que hace más de dos años, desde la Comisión de Planificación, vienen planteando al intendente la necesidad de intervención en la ladera. «Insistiendo sobre la problemática, los riesgos, los muros de contención, la problemática de los árboles, los informes que se realizaron, pero no pasa por nosotros, para eso está el Departamento Ejecutivo municipal».