En esta columna dominguera, RSM conversa con artistas locales para conocer sus proyectos, saber cómo perciben el panorama cultural actual y qué otras personas los influyen y recomiendan. En esta entrega, hablamos con Santiago Aguirre, músico sanmartinense de gran recorrido y amplia perspectiva artística.

RSM: ¿Cuándo empezaste a dedicarte al arte y cómo surgió ese interés?
SA: Empecé desde muy niño, aproximadamente a los 7 u 8 años, cuando mis viejos me llevaron a participar del taller de sikus del barrio El Arenal, en el año 1999/2000. En ese momento, fue el clic del interés. La música me pareció fantástica. Había sacado media canción de «Ojos Azules» y llevaba el sikus a todos lados para mostrar lo que había aprendido. A partir de ahí también comenzó mi interés por la percusión. Estuve 5 años en el taller y después estuve algunos años en el grupo Surandes, junto a otros seis chicos más. A los 10 años, empecé a tocar la guitarra y cantar, junto a mi mamá que también lo hacía en casa. Desde siempre, la música fue una compañía y un mundo a seguir descubriendo, hasta hoy en día.
RSM: ¿Cómo describirías tu estilo y cuál es tu ambición en tanto producción?
SA: A medida que fueron pasando los años, mi interés por la música fue creciendo. En un momento determinado, me puse a escribir y componer. Empecé a los 12 años y hoy en día sigo con esa rutina de tener siempre un cuaderno a mano y un lápiz para escribir ideas. Eso lo fui acompañando con el canto y la guitarra. A partir de ahí, fui descubriendo la trova, que es un estilo con el cual me identifico como compositor y cantautor: hacer canciones que tengan raíz de un género determinado pero sin una estructura concreta. A su vez, durante los últimos 10 años estuve muy involucrado con la música popular de raíz folclórica argentina. He participado en muchísimas peñas, me encanta hacer que la gente baile.
Mi ambición es poder disfrutar siempre de la música con amigos. De ahí pueden salir producciones, giras, grabaciones, pero lo más importante es lo más humano. Disfrutar. Hay mucha controversia con la idea del éxito comercial, el reconocimiento y triunfar. Me hace ruido todo eso, creo que la cultura en cuanto a producción artística va por otro lado, por crear algo con contenido y responsabilidad, entre risas, abrazos y amigos.
RSM: ¿Cuál creés que es el rol del arte y de la cultura en general, en el contexto actual?
SA: Me parece que siempre hay un recorrido en el arte, hay procesos. No quiero ser determinante con lo que digo porque hablo solo con lo que sé desde mi experiencia, pero hay una exposición hacia afuera, mostrar lo que uno hace, con mucha introspección previa. Entonces, el rol del arte, en este contexto, creo que necesita tomarse un tiempo para pensar, rever en dónde está respecto a lo comercial, a lo material, a la imagen y a lo humano. Es necesario juntarse a hacer arte y que los artistas propongan espacios para compartir alegrías, tristezas, algo que no tenga que ver con la rutina, las crisis humanas, que volvamos al fogón, al encuentro, a las discusiones, retomar la música antigua, el cancionero popular. Volver a cuestiones que se están perdiendo.
También se ve que los artistas jóvenes que están triunfando actualmente, en el rap o el trap o hip hop, son personas que se hicieron de abajo y que rompieron con muchas estructuras del sistema comercial de la música. Pienso que me dan ganas de que todos aquellos que son famosos y están muy expuestos puedan posicionarse políticamente de alguna manera y que el arte diga lo que el pueblo trabajador siente y piensa, habiéndose encontrado. El arte funciona así, como una expresión social.
RSM: Te pido que recomiendes a otro artista local y porqué.
SA: Quisiera recomendar a Ayelén Martínez, que es una compositora a quien admiro mucho en el sentido humano, el encuentro, el cariño y la responsabilidad con el arte. Me parece que es una artista necesaria, que cuando la escuchas te da un poco más de esperanza.
Fotos: cortesía.