El río Chimehuín, emblema turístico de Junín de los Andes y reconocido mundialmente por la pesca deportiva, atraviesa una grave crisis ambiental y sanitaria. Guías de pesca y vecinos advierten que los efluentes cloacales se vierten sin tratamiento adecuado y reclaman de manera urgente la construcción de una nueva planta.

Cristian Olsen, vocal titular de la Cámara de Guías y Profesionales de la Pesca Deportiva de Neuquén, denunció que la situación se arrastra desde hace más de dos décadas. “La población creció de forma desmedida y lo que antes se trataba en piletas de oxidación, hoy directamente se vuelca con un caño enorme al río sin ningún tipo de control”, señaló en declaraciones radiales.
Consecuencias sanitarias y ambientales
Los desechos contienen nutrientes como fósforo y nitrógeno que provocan una proliferación de algas y organismos nocivos, deteriorando la calidad del agua. Según Olsen, esto ya impacta en la salud de los vecinos: “Se incrementaron los casos de diarrea y problemas digestivos en el hospital local, esto ya es grave”.
El dirigente recordó que en San Martín de los Andes atravesaron un conflicto similar con el lago Lácar y lo resolvieron mediante la instalación de una planta moderna de tratamiento: “Nosotros necesitamos lo mismo con urgencia. No hay otro tipo de solución”.
Reclamo a las autoridades
Olsen aseguró que el gobernador manifestó la disponibilidad de fondos para la obra, pero advirtió que resta la presentación de proyectos locales. “No hay vuelta atrás: la inversión es necesaria. El río Chimehuín es famoso en el mundo entero por la pesca deportiva y si no lo cuidamos, vamos a perder algo invaluable”, alertó.
Impacto económico
El río no solo tiene un valor ambiental y cultural, sino también económico. Cada año en Neuquén se venden 40 mil permisos de pesca, la mayoría de ellos destinados a turistas que visitan la región atraídos por el Chimehuín. “Estamos hablando de una cadena enorme de ingresos para la provincia”, remarcó Olsen.
La comunidad de Junín de los Andes espera ahora que los anuncios oficiales se traduzcan en obras concretas que garanticen la preservación del río, al que muchos consideran sinónimo de pesca deportiva en la Patagonia y recurso vital para la vida local.