Los gobernadores de la Patagonia, junto a La Pampa, reclamaron al Congreso nacional que trate con “urgencia” durante las sesiones extraordinarias de febrero el proyecto de ley de Emergencia Ígnea, luego de los incendios forestales que ya consumieron unas 230.000 hectáreas en la región. El planteo surgió de una reunión conjunta de mandatarios provinciales.

El pedido fue suscripto por Alberto Weretilneck (Río Negro), Ignacio Torres (Chubut), Sergio Ziliotto (La Pampa), Rolando Figueroa (Neuquén) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Los gobernadores coincidieron en remarcar la “gravedad” de la situación y el impacto de los focos registrados en los últimos meses.
El detalle por provincia indica que se quemaron 168.000 hectáreas en La Pampa, 45.000 en Chubut, 6.000 en Neuquén, 10.000 en Río Negro y 700 hectáreas en Santa Cruz. En ese marco, los mandatarios valoraron el trabajo articulado con Nación a través del Sistema Nacional de Manejo del Fuego y el despliegue operativo interjurisdiccional.
No obstante, advirtieron que la magnitud de los incendios y el contexto de crisis climática exigen recursos y herramientas extraordinarias para el combate del fuego, la asistencia a las comunidades afectadas y la recuperación ambiental y productiva. En ese sentido, se comunicaron con el ministro del Interior, Diego Santilli, para anticiparle la decisión de avanzar con el planteo ante el Congreso.
La iniciativa, señalaron, permitiría destrabar fondos extraordinarios, agilizar la incorporación de medios aéreos y equipamiento, fortalecer la coordinación entre Nación y provincias y asistir de manera directa a las poblaciones damnificadas. El reclamo se da en un contexto presupuestario adverso: para 2026, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego tiene asignados $20.131 millones, un 53,6% menos interanual, y fue transferido del área ambiental al Ministerio de Seguridad.
En Chubut, donde se registra el foco más complejo, trabajan unas 500 personas, entre ellas 270 brigadistas, además de bomberos voluntarios y personal de apoyo. Las condiciones climáticas agravan el escenario: se trata del año más seco de la última década, lo que incrementa el riesgo de propagación de los incendios.