Realidad Sanmartinense

La carne vuelve a subir por encima de la inflación y golpea con más fuerza en el interior turístico

El precio de la carne vacuna registró en marzo una fuerte suba que volvió a ubicarse por encima de la inflación general, profundizando una tendencia que impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores y modifica los hábitos de consumo en todo el país.

Sin embargo, en ciudades turísticas y alejadas de los grandes centros de distribución, como San Martín de los Andes, el encarecimiento es aún mayor debido a los costos logísticos.

De acuerdo con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), los cortes vacunos aumentaron en promedio un 10,6% durante marzo.

El dato contrasta con las estimaciones privadas del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que se ubicaron entre el 3% y el 3,5% en el mismo período, marcando una nueva brecha entre el precio de la carne y la inflación general.

La suba no es un hecho aislado. Desde octubre de 2025, la carne vacuna acumula un incremento del 35,9%, muy por encima del nivel general de precios. Ya en febrero, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) había advertido que el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el de mayor incidencia en la inflación, con un aumento del 3,3%, impulsado principalmente por carnes y derivados.

La diferencia entre la evolución de la carne y la inflación se fue ampliando mes a mes. En octubre, los precios de los cortes habían subido un 2,8% frente a un IPC del 2,3%; en noviembre, el salto fue del 8,3% contra un 2,5%; y en diciembre, del 11% frente a un 2,8%. Marzo confirma la continuidad de esa dinámica.

El impacto en destinos alejados

En localidades como San Martín de los Andes, la situación adquiere una dimensión adicional. Al aumento sostenido en origen se le suman los costos de transporte, logística y distribución, que encarecen aún más el precio final en góndola.

La distancia respecto de los principales centros productivos y frigoríficos del país implica mayores gastos en fletes, especialmente en un contexto de suba de combustibles y costos operativos.

Este fenómeno genera una doble presión sobre los consumidores locales y también sobre el sector gastronómico, clave en destinos turísticos.

Restaurantes y comercios deben trasladar los incrementos a sus cartas o absorber parte de los costos, afectando su rentabilidad.

Cambio en los hábitos de consumo

El informe también refleja diferencias en la evolución de otras proteínas.

En marzo, el pollo aumentó un 10,9%, levemente por encima de la carne vacuna, mientras que el cerdo registró un alza del 6,3%. No obstante, en la comparación interanual, la carne vacuna lidera ampliamente con un incremento del 68,6%, seguida por el pollo (49,1%) y el cerdo (28,1%).

Este escenario explica un cambio progresivo en los hábitos de consumo: cada vez más familias optan por el pollo y el cerdo como alternativas más económicas frente al sostenido encarecimiento de la carne vacuna.

En ciudades como San Martín de los Andes, donde el costo de vida ya es elevado, esta tendencia se acentúa.

La carne, tradicional protagonista de la mesa argentina, comienza a convertirse en un consumo más esporádico, condicionado no solo por la inflación sino también por la geografía.

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