Una medusa de agua dulce originaria de China ya colonizó al menos cuatro cuerpos de agua dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, y su avance preocupa a la comunidad científica por el impacto que podría generar sobre la pesca y la cadena trófica de los ecosistemas patagónicos.

La especie Craspedacusta sowerbii fue detectada por primera vez en los lagos Escondido y El Trébol, próximos a Bariloche, durante los veranos de 2023 y 2024. En 2025 apareció en la laguna Bullines y en mayo de 2026 se confirmó su presencia en la Laguna Los Huillines. La especie fue identificada por el Grupo de Ecología de Sistemas Acuáticos a escala de Paisaje (GESAP), del INIBIOMA-CONICET y la Universidad Nacional del Comahue.
Una especie que pasa inadvertida casi todo el año
Lo que hace compleja la gestión de esta especie invasora es su ciclo de vida bifásico: durante la mayor parte del año permanece como pólipo microscópico adherido a rocas, vegetación o cascos de embarcaciones, imposible de detectar a simple vista. Solo en verano, con el aumento de la temperatura del agua, emerge como medusa de apenas 2,5 centímetros de diámetro.
Esta biología le permite trasladarse de un cuerpo de agua a otro sin ser detectada, lo que explica por qué su distribución real probablemente está subestimada. La especie es reconocida como invasora a escala global y ya está presente en todos los continentes salvo la Antártida. En Argentina se la había registrado anteriormente en Mendoza, San Luis, Córdoba y Misiones, pero su llegada a la Patagonia andina resultó científicamente relevante por implicar una adaptación a un ambiente frío que se consideraba limitante para su expansión.
El riesgo para la pesca regional
La Craspedacusta sowerbii es depredadora activa de zooplancton —copépodos, cladóceros y larvas de invertebrados— que constituye la base de la cadena alimentaria de los lagos. Al competir con las larvas de peces nativos por ese recurso, puede desencadenar un efecto cascada sobre el ecosistema completo. Hasta el momento no se identificaron depredadores naturales de esta especie en las tramas tróficas patagónicas, lo que podría facilitar su establecimiento sin restricciones significativas.
La región tiene mucho en juego: Neuquén genera cerca de 7.500 toneladas anuales de salmónidos, entre el 80 y el 90% de la producción nacional. Cualquier alteración en las comunidades de zooplancton puede comprometer el sistema productivo de manera silenciosa pero progresiva, y también afectar la pesca deportiva que atrae visitantes de todo el mundo y sostiene economías locales vinculadas al turismo de naturaleza.
La respuesta legislativa: ampliar la ley del didymo
Ante este panorama, la legisladora provincial Daniela Agostino (Coalición Cívica ARI) presentó un proyecto de ley en la Legislatura de Río Negro para modificar la Ley Provincial 4801, diseñada originalmente para contener al alga invasora Didymosphenia geminata —conocida como «didymo» o «moco de roca»—. La propuesta busca ampliar ese marco normativo para incluir a la medusa asiática y a cualquier otra amenaza biológica que ponga en riesgo la biodiversidad de los recursos hídricos provinciales.
El proyecto propone la aplicación obligatoria del protocolo «Remover, Lavar y Secar» para todo equipo y embarcación que circule entre distintos cuerpos de agua, dado que los pólipos pueden transportarse inadvertidamente en cascos, remos, trajes de neopreno o equipos de pesca. Para financiar las campañas de desinfección y monitoreo, la iniciativa estipula usar el 5% de los ingresos que Río Negro recibe a través del Fondo Nacional Pesquero (FONAPE), que al primer trimestre de 2026 acumuló una recaudación superior a los 11.540 millones de pesos a nivel nacional.
Ciencia ciudadana como herramienta clave
Los investigadores del INIBIOMA-CONICET señalan que la participación de pescadores, náuticos y visitantes de los lagos es clave para mapear la expansión real de la especie, que permanece oculta la mayor parte del año. Alientan a reportar avistamientos a través de herramientas digitales disponibles para ampliar la base de datos y mejorar la toma de decisiones en materia de conservación.
Fuente: INIBIOMA-CONICET / Universidad Nacional del Comahue — Revista «Desde la Patagonia» — Legislatura de Río Negro — Consejo Federal Pesquero.