Realidad Sanmartinense

San Martín de los Andes, cada vez más complicada: tránsito, calles destruidas, basura y menos movimiento turístico

San Martín de los Andes atraviesa un momento de fuerte tensión política y creciente malestar vecinal. Mientras la gestión del intendente Carlos Saloniti enfrenta el inicio de un proceso de juicio político, en las calles se acumulan reclamos que parecen no encontrar respuestas concretas por parte del Municipio.

El deterioro de la infraestructura urbana dejó de ser una cuestión puntual para convertirse en uno de los principales problemas cotidianos de los vecinos. Pozos, calles deterioradas, falta de mantenimiento, iluminación deficiente y problemas de limpieza forman parte de un paisaje que se repite en distintos sectores de la ciudad.

Y la pregunta que comienza a instalarse es inevitable: ¿quién está gestionando las soluciones?

El bacheo que duró hasta que llegó la lluvia

Hace aproximadamente dos semanas, el Municipio anunció la intervención de la empresa Groomtech para realizar trabajos de bacheo y mejoramiento de calles, una respuesta frente al estado crítico que presentan numerosos caminos, avenidas y sectores de la Ruta Nacional 40.

El operativo contemplaba trabajos sobre avenida Koessler y su continuación por la Ruta 40, además de otros puntos coordinados con la Secretaría de Obras y Servicios Públicos.

La intervención inicial alcanzaba unos 400 metros cuadrados de superficie, utilizando asfalto en frío, con tareas de limpieza, fresado y cobertura de baches. Incluso se anunciaron operativos nocturnos y diurnos para reducir el impacto sobre el tránsito.

Pero las lluvias de los últimos días volvieron a dejar expuesta la fragilidad de esas soluciones.

Los pozos reaparecieron, algunos sectores volvieron a deteriorarse y el tránsito continúa siendo un verdadero problema. Los vecinos soportaron cortes, demoras y complicaciones para terminar encontrándose nuevamente con calles prácticamente intransitables.

La sensación que queda es difícil de disimular: se interviene, pero el problema de fondo continúa sin resolverse.

Hasta 45 minutos para atravesar la ciudad

La situación de la travesía urbana de la Ruta 40 es otro de los puntos que genera mayor irritación.

En determinados momentos, recorrer el tramo puede demandar hasta 45 minutos, producto de la congestión y de las dificultades para circular.

A las demoras se suman las consecuencias que sufren los vehículos. En distintos sectores pueden observarse automóviles detenidos en las banquinas por cubiertas destruidas, problemas en trenes delanteros y fallas en suspensiones, daños que los conductores atribuyen al pésimo estado de las calles.

El problema ya no es solamente una cuestión de comodidad. El deterioro de la infraestructura también representa un costo económico para quienes viven y trabajan en la ciudad.

Basurales y falta de limpieza

A los problemas de circulación se suma otro reclamo que se repite en distintos barrios: la falta de limpieza y la presencia de residuos acumulados.

Los vecinos continúan denunciando la existencia de basurales y sectores donde la recolección o el mantenimiento no parecen responder a las necesidades de una ciudad que, además, recibe diariamente una importante cantidad de visitantes.

El arroyo Pocahullo también expone parte de esta problemática. Con el incremento del caudal producto de las lluvias, el curso de agua arrastra residuos y suciedad a lo largo de su recorrido.

Parques a oscuras y vecinos que esperan respuestas

La iluminación pública es otro de los puntos que genera preocupación.

En algunos sectores del Parque Lineal Pocahullo, la falta de iluminación transforma espacios que deberían ser de uso cotidiano en verdaderas “bocas de lobo” durante la noche.

Los reclamos vecinales apuntan también al área de Seguridad Ciudadana. Según manifiestan vecinos, el director del área, Mauricio Troncoso, dejó de responder ante algunos planteos vinculados con este tipo de situaciones.

El reclamo adquiere mayor gravedad porque, según lo expresado por una vecina, ya se produjo un hecho delictivo que habría ocurrido en un sector afectado por la falta de iluminación.

Más allá de las responsabilidades específicas que puedan corresponder, el reclamo de fondo es claro: los vecinos necesitan respuestas, no solamente funcionarios que ocupen un cargo.

Una mancha marrón que preocupa en el Lácar

Otro interrogante permanece abierto y tiene como escenario nada menos que al lago Lácar.

En los últimos días se pudo observar una importante mancha de color marrón ingresando desde el arroyo Pocahullo hacia el lago. La situación generó preocupación y numerosos comentarios y reclamos en redes sociales.

Hasta el momento, según los reclamos mencionados, no existe información oficial que explique el origen de la mancha ni determine si representa algún tipo de riesgo ambiental.

En una ciudad cuya principal carta de presentación es precisamente su entorno natural, la ausencia de información oficial frente a una situación de estas características resulta, como mínimo, preocupante.

Turismo: otra preocupación que golpea a la economía local

A este escenario se suma la menor afluencia turística, que también generó críticas hacia la gestión municipal por la falta de servicios y propuestas que permitan ofrecer una experiencia acorde a las expectativas de quienes eligen San Martín de los Andes como destino.

En una ciudad cuya economía depende en buena medida de la actividad turística, la menor llegada de visitantes significa también menos movimiento comercial y una menor circulación de divisas, en un contexto económico nacional complejo del que San Martín de los Andes no está ajena.

Comercios, gastronomía, alojamientos y prestadores de servicios sienten el impacto de una temporada que no alcanza los niveles esperados, mientras crece el cuestionamiento sobre qué políticas se están implementando para recuperar competitividad frente a otros destinos turísticos de la región.

La falta de mantenimiento urbano, los problemas de tránsito, la basura, la iluminación y la escasez de servicios son señalados también como factores que terminan afectando la imagen de la ciudad frente a quienes la visitan.

Una gestión atrapada entre la política y los problemas cotidianos

San Martín de los Andes atraviesa así una combinación compleja: una crisis política que tiene al intendente Saloniti enfrentando un proceso de juicio político y, al mismo tiempo, una creciente cantidad de problemas cotidianos que demandan respuestas concretas.

No alcanza con anunciar un bacheo si pocos días después las calles vuelven a estar destruidas. No alcanza con hablar de seguridad si existen espacios públicos sin iluminación. No alcanza con gestionar la basura si los basurales continúan apareciendo. Y frente a una eventual problemática ambiental, el silencio oficial tampoco parece ser una alternativa razonable.

Es cierto que dentro de una administración puede haber funcionarios y trabajadores que realizan su tarea con responsabilidad y compromiso. Pero en política, los resultados terminan siendo la medida de una gestión.

Y hoy, para una parte importante de los vecinos de San Martín de los Andes, esos resultados parecen estar muy lejos de las necesidades de la ciudad.

Mientras la discusión política ocupa buena parte de la agenda, los vecinos siguen esperando algo mucho más sencillo: que alguien se haga cargo de los problemas que enfrentan todos los días.

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