Realidad Sanmartinense

Vaca Muerta: quién pagará la infraestructura si llegan millones

Dos millones de personas podrían trasladarse hacia las provincias petroleras y gasíferas de la Patagonia en los próximos años, según una proyección del propio Gobierno nacional. Esa perspectiva enciende una pregunta que Neuquén ya enfrenta en el presente: quién financia las rutas, escuelas, hospitales y servicios necesarios para sostener semejante crecimiento.

Lo que el Gobierno nacional proyecta

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, planteó ante el Financial Times un escenario de reconfiguración demográfica profunda. Su estimación indica que cerca de cuatro millones de personas podrían abandonar la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano para radicarse en regiones con mayor dinamismo económico. La mitad de ese movimiento apuntaría a las provincias petroleras y gasíferas, con Vaca Muerta como polo central de atracción.

El diagnóstico oficial reconoce algo que Neuquén experimenta desde hace años: el empleo privado, las inversiones y el desarrollo energético convirtieron a la provincia en uno de los principales destinos para quienes buscan nuevas oportunidades en el país.

El costo que ya paga Neuquén

Una migración de esa magnitud no se traduce solo en más habitantes. Significa más alumnos en las escuelas, más pacientes en los hospitales, mayor presión sobre la vivienda, más vehículos en las rutas y nuevas demandas de agua, cloacas, transporte y seguridad. Esa realidad ya forma parte del día a día neuquino.

El problema, según plantea la provincia, es que el acompañamiento nacional en infraestructura no creció al mismo ritmo que el flujo de personas. La decisión del Gobierno central de sostener el déficit cero implicó una fuerte retracción de la obra pública financiada desde el Estado nacional. Para una jurisdicción que debe ampliar sus servicios mientras recibe población de manera sostenida, ese recorte representa un desafío adicional.

La discusión por las rutas y los fondos viales

Las vías de comunicación son uno de los ejemplos más visibles de esa tensión. El crecimiento energético multiplicó el tránsito pesado y los desplazamientos cotidianos, y Neuquén terminó asumiendo inversiones estratégicas que resultan indispensables para sostener el funcionamiento de Vaca Muerta.

Desde la provincia se cuestiona además que el aumento en la recaudación nacional vinculada a los combustibles no haya tenido una contrapartida proporcional en obras viales para una jurisdicción que aporta una porción creciente de la energía que consume el país.

La estrategia de la provincia

Frente a ese escenario, la administración del gobernador Rolando Figueroa adoptó desde el inicio una estrategia centrada en anticiparse al crecimiento. La renta extraordinaria generada por Vaca Muerta comenzó a orientarse hacia rutas, escuelas, hospitales, viviendas y servicios, con el objetivo de que la expansión demográfica no termine desbordando la infraestructura existente.

Si la proyección del propio Gobierno nacional se concreta, cada peso que hoy no se invierta en las regiones receptoras se convertirá en una necesidad que deberán resolver mañana esas mismas provincias. La discusión entre Nación y Neuquén por el financiamiento de esa infraestructura, en ese sentido, no es solo una cuestión contable: es la base sobre la que se apoyará el crecimiento anunciado.

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