La provincia del Neuquén lleva adelante un programa de ampliación de su infraestructura penitenciaria que busca reducir el alojamiento de detenidos en comisarías y mejorar las condiciones de seguridad. Con obras en marcha en Centenario, Cutral Co y Zapala, el plan prevé incorporar 910 nuevas plazas y elevar la capacidad total de 492 a 1.402 lugares, un crecimiento superior al 184%.

Obras en marcha en tres unidades de detención
En Centenario, la Unidad de Detención 11 ya cuenta con un primer pabellón de máxima seguridad inaugurado en diciembre de 2025, con más de 2.500 metros cuadrados y 26 plazas con celdas individuales, sistema electrónico de apertura de puertas y monitoreo permanente. Actualmente se ejecuta una segunda etapa de 2.738 metros cuadrados con una inversión de $8.100 millones, que incluirá 27 celdas de aislamiento, enfermería y sector de visitas. Una tercera etapa destinada a mediana seguridad también se encuentra en planificación.
En Cutral Co, la Unidad de Detención 22 recibe un nuevo pabellón de máxima seguridad de más de 3.000 metros cuadrados con una inversión de $11.872 millones y un plazo de ejecución de 365 días. El edificio contará con 27 celdas, siete garitas de vigilancia y un nuevo cerramiento perimetral. La provincia ya anticipó una segunda etapa que sumará otros 3.000 metros cuadrados.
En Zapala, la Unidad de Detención 32 incorpora infraestructura para máxima y mediana seguridad. En 2023 se licitó un pabellón de máxima con un presupuesto de $1.743 millones, en 2024 fue incluida en el plan general de ampliación y durante 2025 se sumaron tres tráileres para ampliar los espacios educativos.
La emergencia penitenciaria que disparó las inversiones
En marzo de 2024, la Legislatura provincial aprobó la Ley 3426, que declaró por tres años la Emergencia Penitenciaria en todo el territorio neuquino, abarcando aspectos edilicios, operativos, asistenciales y de personal. El gobernador Rolando Figueroa anunció en la apertura de sesiones de ese año un financiamiento de hasta 50 millones de dólares destinados exclusivamente a infraestructura carcelaria.
El programa contempla en total más de 38.000 metros cuadrados de construcción penitenciaria, que incluyen nuevos pabellones de máxima y mediana seguridad, seis casas de preegreso y espacios de educación, salud y trabajo al interior de las unidades.
Comisarías usadas como cárceles: el problema que se busca resolver
Uno de los objetivos centrales del plan es reducir el uso de comisarías como lugares de alojamiento de personas privadas de la libertad, una práctica habitual frente al déficit histórico de plazas penitenciarias en la provincia. Las nuevas instalaciones también apuntan a mejorar las condiciones de seguridad tanto para los internos como para el personal penitenciario.
El plan de infraestructura forma parte de una estrategia más amplia en materia de seguridad que, según informó la provincia, incluye también renovación de comisarías, incorporación de cámaras de videoseguridad, nuevos móviles policiales y equipamiento tecnológico en distintos puntos del territorio neuquino.