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Buenos muchachos: qué son y quiénes representan a los fondos buitres

Un fantasma recorre el mundo. Pero en este caso se trata de agentes financieros con difusa localidad geográfica y un enorme poder de extorsión. Se trata de los llamados “fondos buitre”, que han recobrado protagonismo público en octubre de 2012 por ser los responsables de que la Fragata Libertad quedara retenida en un puerto de Ghana. La prensa opositora buscó correr el eje de la discusión y apuntar el análisis a una presunta desprolijidad de la Armada Argentina por incluir un destino “fuera de agenda”, lo que denotaría falta de previsibilidad y torpeza. Efectivamente, según se planteó en aquellos días, un “operativo ocultamiento” habría estado también escondiendo la impericia de las autoridades oficiales.
Hubiera sido mucho más interesante, sin embargo, dedicar más tiempo a entender qué son, qué representan y cómo operan esos fondos buitres, aprovechando la visibilidad mediática que han adquirido por esta circunstancia- lo que demuestra el gran poder de presión que tienen sobre la justicia de los países-, y asumiendo que el común de la ciudadanía no conoce la operatoria de estos agentes financieros ni la procedencia de sus titulares. Por lo tanto, en el presente informe se pretende dar cuenta de qué son los fondos buitres, qué nivel de presión ejercen en el mundo y sobre la Argentina en particular, y quiénes son sus principales representantes.
Nos proponemos, así, intentar aportar algo de claridad en un tema que aparece confuso en los medios de comunicación opositores, que silencian la responsabilidad de estos agentes financieros y resaltan su poder de extorsión para denostar al Gobierno argentino. Por eso incluiremos un apartado donde analizamos, a grandes rasgos, cuál ha sido la cobertura mediática del tema y cómo, una vez más, se busca confundir a la opinión pública para desgastar a la Presidenta y al proyecto político que conduce.
¿Qué son los fondos buitres?
Tradicionalmente se conoce como «fondos buitre» a organizaciones que operan en las economías de todo el mundo detectando una deuda impaga y saldándola ante el acreedor. Luego de ese paso inicial presionan al deudor para forzarlo a pagar sumas más elevadas que la deuda original, incluso bajo amenaza de llevarlo ante un tribunal. Son fondos especuladores que compran a precio módico deuda de países pobres en problemas económicos y financieros con el propósito de entablar procedimientos judiciales para obtener sumas considerablemente mayores a la deuda original.
En el sistema financiero internacional, cuando un país tiene problemas económicos y se presume que la situación tiende a desmejorar, sus bonos y emisiones de deuda pierden valor en el mercado, generando la necesidad de los bonistas o tenedores de aquello títulos de desprenderse de ellos a bajos precios. Precisamente en ese momento aparecen los fondos buitre comprando aquellos títulos. Esta situación se dio en América Latina a partir de las crisis financieras de fines de los ’90 y particularmente con el default argentino de 2001, pero también ocurrió en muchos países de África y actualmente en algunos europeos, como por ejemplo Grecia.
Los fondos buitres, entonces, actúan como aves rapaces, de allí su denominación. No abandonan la vigilia hasta comerse los despojos, en este caso persiguiendo obstinadamente cobrar el valor nominal de bonos más cuantiosos intereses sobre deudas compradas por centavos, generalmente a países en desarrollo que sufren o sufrieron crisis económicas agudas. Hoy en día son muchos los países del mundo que se encuentran en esta situación, actuando los fondos buitre sobre ellos de manera ofensiva. En este sentido, recientemente,
Liberia, Zambia, Congo, Perú, Ecuador y Argentina fueron objetos de demandas presentadas por estos grupos, tal como veremos más adelante en este trabajo.
Sin embargo, como decíamos, los fondos buitres no distinguen entre países ricos y países pobres ya que actualmente han adquirido bonos de la deuda griega especulando con un posible default del país para comenzar a accionar.
Así es que proceden frente a aquellos países que ofrecen restructuraciones de deuda y de la mano de aquellos que no aceptaron los diferentes canjes con el objetivo final de -en virtud de la capacidad económica que disponen para hacer frente el tiempo necesario para estas soluciones- poder efectivizar el cobro de la deuda original sumados sus intereses.
El accionar de estos grupos, cuyos domicilios tienden a ser paraísos fiscales cuando no se encuentran en territorio norteamericano o inglés, es duramente criticado a nivel internacional. Incluso hay proyectos de ley que tienden a preservar patrimonios y regular su procedimiento en el Parlamento inglés y norteamericano. En el caso de Bélgica también, ya que después de haber sido este mismo país víctima de un fondo buitre, al arrebatarle casi 12 millones de euros de la cooperación al desarrollo en Congo ha abierto el camino con la adopción, en enero de 2008, de una ley que tiene como artículo único una disposición clara para luchar contra estos fondos: «Las sumas y bienes destinados a la cooperación internacional belga, así como las sumas y bienes destinados a la ayuda pública belga al desarrollo –y las demás que conciernen a la cooperación internacional belga-, son inembargables e intransmisibles» Como vemos, pues, los fondos buitre actúan de manera inmoral. La Fragata Libertad, buque escuela argentino, o el dinero de la cooperación internacional para un país necesitado son pasibles de embargo ante ese accionar. Estos grupos viven entonces de invertir con altos riesgos amparándose a su vez en legislaciones que protegen inversiones y, como generalmente se trata de inversores con domicilio en Estados Unidos, realizan una política de lobby en el Ejecutivo, pidiendo sanciones oficiales, y en el Parlamento, buscando la sanción de leyes que permitan su accionar o impidiendo la sanción de aquellas que juzgan su desempeño, alegando que el país deudor no cumple sus compromisos frente a “ciudadanos” y “contribuyentes” americanos. También estos fondos buitre operan buscando juzgados afines, como el del juez Thomas Griesa en Nueva York. Y cuando no operan a nivel local en Estados Unidos a partir de todos estos estamentos encuentran en organismos como el CIADI un ámbito de presión de carácter internacional.
Efectivamente el CIADI, un tribunal arbitral creado en 1965 con sede en Washington y dependiente del Banco Mundial, se dedica a resolver controversias entre países e inversores extranjeros, pero básicamente pretende dar garantías a los inversores frente a las “arbitrariedades” de los gobiernos de los países que reciben estas inversiones. De esta manera, se transforma en el reflejo legal del concepto de seguridad jurídica. Es que el CIADI funcionó desde la crisis como un gendarme de los intereses de las multinacionales y no como un árbitro imparcial para dirimir diferencias sobre inversiones extranjeras. Por ejemplo, de los 123 juicios que seguía en 2008, 122 eran de empresas contra Estados y sólo uno de un Estado contra una empresa. Y de ese total, la mitad correspondían a demandas contra naciones latinoamericanas. En este sentido, nuestro país posee una particular situación ante este organismo, dado que resulta ser la nación más demandada en el mundo ante el CIADI, con 49 casos.
Es decir, los fondos buitre construyen un amplio abanico de espacios por donde operar presionando también mediáticamente en función de su fuerte poder de lobby para la ejecución de sus intereses, punto sobre el cual volveremos específicamente al final de este trabajo.

Por Daniel Ciuffolotti

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