Londres – Un hombre murió dos veces y volvió a contar su experiencia. En ambas oportunidades, se enteró de que había estado muerto entre dos y tres minutos debido a que los paramédicos estaban obligados a informar su situación. La primera vez, murió a raíz de una accidente en su moto y la segunda, de una sobredosis de calmantes.
“Mi experiencia de muerte fue la de un vacío negro, sin pensamientos, sin consciencia, sin nada”, dijo cuando se le preguntó acerca del más allá. Agregó que su experiencia fue similar a la de una siesta corta sin sueño alguno y que de no haber sido por los paramédicos, jamás hubiera pensado que aquello era la mismísima muerte. No vio un túnel, no tuvo recuerdos del pasado, no vio a los ángeles, no vio a sus seres queridos muertos. Simplemente, la quietud.
El hombre desmintió los relatos de otras personas que dicen haber experimentado la muerte y cuentan sobre ciertas visiones que han tenido en ese lapso de tiempo. “Pienso que en esos casos, sus mentes todavía estaban activas y que lo que esas personas experimentaron no fue realmente la muerte sino una especie de sueño” y más tarde agregó: “mi intención es contarle a la gente que no hay nada que temer sobre la muerte. Es la simple experiencia de la quietud, de la calma. Lo que debemos recordar es vivir el momento y disfrutar de la vida que tenemos. Cuando me vuelva a morir – dijo en tono jocoso – volveré a apretar el botón de regreso”.
