Con las bajas temperaturas y la nieve, nuestras mascotas también sufren los cambios es por eso que lo mejor es prestar atención a cada particulairdad.
En el caso de los gatos, cuidarlos del frío es muy importante ya que su hábitat natural es tropical y por eso, suelen padecer de resfríos con frecuencia. En cambio, con los perros, depende mucho del largo del pelo: si los pelamos es necesario abrigarlos cuando baja la temperatura, ya que al pelarlos les quitamos su abrigo natural.
¿Depende de la edad, raza o pelaje?
La edad es un factor a tener en cuenta ya que cuando son mayores y comienzan los problemas articulares (artrosis) y los huesos duelen más en épocas de frío. Es conveniente en esos meses reforzar o retomar el tratamiento para dolores articulares con productos específicos. Algunas razas tienen predisposición a sufrir estos problemas, y es necesario tener en cuenta que el frío puede agravar los síntomas.
Los perros de raza son más susceptibles al frío que los mestizos, y seguramente un perro siberiano no necesite un abrigo, pero sí aquellas razas de tamaño pequeño y pelo corto y fino como el salchicha o el chihuahua.
¿Está bueno ponerles “ropita”?
Lo ideal es usarlas sólo para salir de casa y quitarlas cuando regresan, las telas sintéticas e impermeables son las más adecuadas.
¿Hay que cambiar la cucha?
La cucha o camita brinda confort a nuestras mascotas al evitar la dureza del piso, además de cumplir una función de aislamiento si el piso es frío. Una camita mullida también ayuda a disminuir los dolores en perros con artrosis. Es clave lavar la funda periódicamente, la tela de sábana es ideal para controlar a los ácaros que generan alergias.
¿Cómo responden a la calefacción?
Un ambiente demasiado calefaccionado puede resultar inconveniente para perros de frío, como Siberianos, Malamutes, San Bernardos, Boyeros de Berna.
Si tenemos calefacción muy fuerte y un perro de pelo corto, es conveniente abrigarlo al salir y desabrigarlo al regresar.
Los gatos disfrutarán de un mullido almohadón cerca de una estufa pero ¡cuidado! porque pueden chamuscarse.
Hay que tener en cuenta que el calor de la calefacción o estufas, puede convertir a nuestro hogar en un ámbito propicio para las pulgas aún en invierno. No olvidar, para aquellos perros y gatos que viven con nosotros en ambientes calefaccionados, continuar con los tratamientos preventivos antipulgas con pipetas de aplicación mensual.

