Hace como tres semanas se publicó que la plaza del barrio Ruca Hue, única en varios kilómetros a la redonda donde pueden jugar los niños, niñas y adolescentes del barrio, está abandonada. Esto quiere decir que los cardales coparon la canchita de fútbol y los altos pastos invaden el resto del terreno que se solía usar para andar en bicicleta, entre otros juegos que realizaban cuando se juntaban.
Todo sigue igual. O sea, peor. Todo más crecido. Y el municipio continúa sin responder o llevar adelante un plan de trabajo de mantenimiento de plazas, precisamente en el verano, que es cuando más se usan estos espacios públicos en nuestra ciudad.
Es a veces desmoralizante (o simplemente triste) que así suceda. Es que no hace mucho tiempo atrás cuando una situación como esta se hacía pública en los medios enseguida el municipio tomaba nota y reparaba el error, cortando el pasto o haciendo una mejora menor. Son problemas de alto costo social pero que requieren una muy baja inversión para su solución. Y esta vez esto no sucedió, ni siquiera con una elección de por medio.
La plaza de Ruca Hue sigue abandonada. ¿Tomará nota alguien en el municipio para hacer lo que tienen que hacer y por lo que el contribuyente paga sus impuestos? Ya veremos. En unos días regresaremos a esta plaza para ver si ha sido mantenida como corresponde.

