
La asociación nació en 2007 brindando el almuerzo a hombres que se encontraban en situación de calle y con problemas de adicción. Hoy en día, además de la comida, ofrece de lunes a sábado un espacio de contención que incluye talleres de todo tipo. Desde enero de este año el municipio ya no aporta los alimentos, por lo que ahora los suministros son totalmente gestionados por la asociación, que consigue donaciones de la comunidad para poder sostener el trabajo de acompañamiento que se realiza.
Como explica,
Silvana Medina, una de las voluntarias, “La idea es que, más que un comedor,
sea un centro de día: hacemos campeonato de ping pong, jugamos al truco, los
acompañamos a que finalicen la escuela primaria, tienen clase de italiano, un
taller de reciclado, de meditación, un grupo de charla. Entonces cuando están
acá se sienten contenidos, se divierten y están sin tomar. Ellos tienen mucho
afecto por el espacio, hacen arreglos, pintan la reja, hicieron la mesada de la
cocina, pusieron los cerámicos. Es hermoso ver la transformación que genera en
los amigos que la comunidad los ayude y no les dé la espalda”.
Una vez al mes se realizan salidas con el objetivo de disfrutar de un paseo y de que los Amigos puedan devolver a la comunidad toda la ayuda que se les da. Salen con bolsas y guantes a limpiar distintos espacios de la localidad.
La asociación en pleno de trabajo de limpieza, camino a Catritre.
La
asociación representa una ayuda muy significativa para quienes padecen estas
problemáticas. Daniel, uno de los Amigos, cuenta: “Tengo problemas de adicción
y no me puedo sostener bien, pero acá vengo y ellos me ayudan, es un lindo
espacio. Me gusta venir acá porque me siento contenido. Los muchachos de la
asociación nos ayudan siempre y nosotros todo lo que podemos hacer para
retribuir lo hacemos”.
Eduardo
Detang, otro de los voluntarios, entiende que “ellos toman como única forma de
sentirse un poco menos mal. El alcohol es barato, es legal y lo podés comprar
en cualquier almacén, el sistema socioeconómico no pone obstáculos para que la
gente lo consuma, pero después deja excluidos a quienes caen en el vicio, los
desprecia. Creo que, si como comunidad les damos eso que les falta, les damos
la oportunidad de que no necesiten tomar y de que puedan volver a la dignidad
del trabajo. De alguna manera esta es su familia supletoria, festejamos los
cumpleaños, la navidad”.
La asociación surgió en 2007: “Empezamos en 2007, conseguíamos alimentos y salíamos a la calle a compartirlos. No teníamos ningún espacio, así que no podíamos hacer mucha sobremesa porque hacía frío”, cuenta José Ortiz, uno de los miembros fundadores. Con los años se logró que se preparara el almuerzo en el comedor de Rohde y que se construyera un baño con ducha, un espacio para realizar las actividades y una habitación donde algunos de los Amigos pudieran dormir.
Pero desde enero de este año el Municipio cambió la estrategia y ya no les da más las viandas. Actualmente si alguien lo necesita tiene que ir a pedirlo personalmente a Desarrollo Social, “el tema es que la mayoría no lo hace, tal vez por vergüenza”, explica Silvana. “Entonces ahora cocinamos nosotros y los alimentos tenemos que conseguirlos con donaciones; a veces faltan cosas y las ponemos nosotros”. Son 17 voluntarios ad honorem en la asociación, vecinos y vecinas que se organizan para cubrir, de lunes a sábados, los almuerzos y los distintos talleres de contención para los Amigos.
Se invita a quienes deseen colaborar a realizar donaciones de alimentos o a asociarse a Los Amigos con un aporte mensual que sirve para cubrir los gastos del comedor. Quienes quieran enterarse del día a día del trabajo que se realiza en la asociación pueden seguirlos su página de Facebook.