Realidad Sanmartinense

Summa Ascencis, o el teatro está vivo en San Martín de los Andes

Siempre es lindo ir a ver teatro. Lo que fue raro esta vez es que asistimos a la última función. En general cubrimos los inicios y difundimos. Fueron 13 funciones que terminaron el pasado sábado en la sala de Rivadavia 555, al fondo. Una puesta que propuso no más de 16 espectadores por función, ubicados en bancos con las paredes de respaldo y el escenario en el medio. Unos 200 espectadores en total que presenciaron “Summa Ascencis o del imposible abandono”. ¿Pero es un final?

¿Es posible un final? Pareciera que todo vuelve a suceder. Se grabó la función de ayer para enviar el material a distintos festivales así la obra creada e interpretada por Teresa Istillarte y Lucas Verduga Santillán pueda viajar a otras ciudades. Y seguramente, adelantaron los protagonistas, vuelva a ponerse en escena en esta ciudad el próximo verano. Así que a estar atentos para no perderse su reestreno, que seguro será en otra vida.

Es una propuesta teatral muy interesante, donde la muerte es compañera, juguetona y bailarina, casi una amiga con la que encontrarse a leer un libro de final inconcluso todos los jueves de 18 a 19.30. Donde un poema dice “He muerto porque no tengo deseos”, o donde se celebra al Flaco en una especie de velorio porque “cuando estuvo vivo se atrevió a vivir”. Una expedición, un viaje, un sueño. Porque “lo que hacemos aquí es tan importante que es mejor no lo tomemos demasiado en serio”.

La puesta en escena, a cargo de Sandra Franzen, es simple, bella, poética y creativa, y va tomando forma a medida que transcurre la obra. El diseño de la iluminación estuvo a cargo de Gustavo Lozano y ayuda a generar ciertos momentos de intimidad claves para que el espectador, que está allí, sobre lo que sucede, esté envuelto casi sin darse cuenta en unos diálogos exquisitos, en una historia que lo atraviesa y cuestiona con suavidad y desenvoltura. La asistencia técnica y el delicado diseño fue de la mano de Adriana Martínez Araujo.

Inspirada en “El Monte Análogo” de René Daumal, el trabajo en la dramaturgia de Teresa y Lucas, que lo llevan al escenario de manera tal que no parece de ningún modo que es la primera vez que se encuentran para compartir una obra teatral, es profundo y cotidiano, como las flores secas que acompañan al muerto en su tumba. Una actuación de alto nivel.

Una obra para ver y disfrutar del teatro en San Martín de los Andes. Una ciudad que cada vez tiene más y mejores opciones culturales. Propuestas en su mayoría independientes que hacen sentir y pensar. Que te cambian la mirada como un libro que no tiene final.

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