
Carlos Saloniti asumió en un acto cargado de emotividad y entusiasmo. El intendente electo, con un rostro invadido por la emoción, en los breves minutos que se dirigió a los más de mil presentes, agradeció e hizo referencia a la necesidad de un trabajo con compromiso hacia un fin común.
En su agradecimiento fue exhaustivo. Después del gesto político para Omar Gutiérrez y Guillermo Pereyra, ambos presentes, comenzó poniendo a la familia en primer lugar, refiriéndose a su esposa, a su hijos y su padres que estaban sentados en la tercera fila. En cuanto tuvo oportunidad no dejó de agradecer. Le agradeció a Brunilda Rebolledo con un presente que entregó sobre el escenario.
Cuando hizo referencia a su gabinete, expresó que a su equipo le pidió “humanidad, responsabilidad y compromiso”. Con relación al Concejo Deliberante aseguró una relación de reciprocidad: “Si enviamos una proyecto al Concejo y aparece alguna diferencia, la vamos a saber escuchar. Y no nos vamos a enojar si algo no sale”.
Rescató, en su discurso, algunos conceptos de los pronunciados por el recién asumido presidente Alberto Fernández. Mencionó que lo motivaron a transmitir “esperanza y optimismo en lo que viene” y que, al igual que Fernández está convencido que es necesario “construir en la diversidad. La idea es abrir los brazos y recibir a la diversidad”. Con una pequeña parábola de su recorrido político, cerró su discurso siendo sus últimas palabras: Luz María Sapag.
Tanta fue la conmoción del intendente electo, que olvidó anunciar los cuatro vehículos 0 km que había adquirido para la ciudad, así como las obras de infraestructura de las que tenía previsto hablar.
La emoción de las palabras de Saloniti se conjugaba con la expectativa de ver terminada la primera etapa del Gimnasio de Chacra 2. Debe ser, sin duda, el espacio cubierto más grande de la ciudad. La obra tiene una la historia de desaciertos y, por suerte, también de aciertos que finalmente permitieron una primera inauguración. En su discurso, Gutiérrez recordó la visita del presidente Nestor Kirchner que fue quien lo comprometió, y eso fue en el año 2005.
Sobre un gran escenario, con pantalla led, pasaron y juraron primero el presidente del Concejo Deliberante, Sergio Winkelman, después el intendente electo, los concejales y el futuro gabinete. Aquí también invadió la emoción.
La fórmula para la jura en muchos casos reflejó la diversidad de la que Saloniti habló. El intendente, por ejemplo, al igual que el secretario de Hacienda, sumó a la jura por la Carta Orgánica y la Constitución Provincial, a su familia. La concejal María Laura Da Pieve, juró bajo el amparo de la Virgen Auxiliadora, y el concejal Martín Rodríguez lo hizo por la Justicia Social. También, Marcela Valenzuela juró por la Patria Grande en su condición de concejal.
La más imponente, fue sin duda la del secretario de Gobierno, Marcelo Sánchez, quien casi gritando y con firmeza exclamó “si juro”, y con un abrazo de gol saludó al intendente. Mansilla, el secretario de Hacienda, también sumó a su familia en la fórmula, y Flavia Bustos, secretaria de Educación, juró por sus hijos, el universo y las infancias.
Pero el más llamativo fue el caso de Marcelo Alveal, quien juró por el mismísimo intendente, Carlos Saloniti, desempeñarse en su cargo de director de Instituto de Vivienda y Hábitat.
El acto cerró con un brindis y la presencia de una banda musical, que despidió a los presentes, mientras algunos recién empezaban a bailar.
Fotos: Rocío Ricaurte, Leo Casanova – RMS