Con un acto al aire libre juraron las nuevos funcionarios del municipio
Tal como estaba previsto, y pese a las insinuaciones de lluvia, se realizó en la plaza Centenario el acto de jura de las nuevas autoridades municipales. El intendente Carlos Saloniti, los concejales electos y los miembros del gabinete juraron frente a una numerosa asistencia protocolar y, sobre todo familiar.

El concejal mandato cumplido, Sergio Winkelman, como presidente saliente del legislativo local, tomó juramento a Natalia Vita, quien asumió ese cargo en la sesión preparatoria la semana pasada. Ella hizo lo propio con el intendente reelecto, Carlos Saloniti y con el resto de los diez concejales. Finalmente, Saloniti hizo jurar a todos sus secretarios de manera simultánea.
A comparación del acto más festivo que se vivió hace cuatro años, en el gimnasio Gabriel Carriqueo, en donde se mostraban los vehículos que la provincia otorgaba al nuevo gobierno, este fue más sencillo y escueto. Sobre el cierre y despueś de recibir algunos regalos de autoridades chilenas, Carlos Saloniti, dio un breve discurso improvisado en el que, aunque sus palabras buscaban transmitir cierta esperanza, un tono de desazón se mantenía de fondo.
Saloniti puso en valor a las personas por sobre las acciones y la economía, y pidió rescatar la relación entre vecinos como miembros de una comunidad. Se quebró y soltó algunas lágrimas cuando agradeciendo, se refirió a su familia que estaba allí presente, por el acompañamiento permanente.
Más allá de las nueves y el viento, el clima emotivo no fue de euforia y prosperidad, sino más bien de incertidumbre y concertando a una cierta resiliencia. Después de los abrazos mutuos y fotos conmemorativas, la convocatoria fue a no parar de trabajar.

























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