
En diálogo con RSM, Rocío Baravalle, psicóloga sanmartinense con formación en perspectiva de Género y Diversidad y lesbiana militante, reflexionó sobre el movimiento Ni Una Menos, que hoy cumple 5 años.
Ni Una Menos es un movimiento de repudio contra la violencia machista que nació el 3 de julio de 2015. Fue (y sigue siendo) una manera de decir “basta” que logró expresar el sentir de gran parte de la sociedad argentina que sentía (y siente) que es inaceptable seguir contando mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres o cuerpos disidentes. Desde su primera manifestación, las calles se llenaron de cientos de miles de mujeres que exigen vivir vidas libres y sin violencia.
RSM: ¿Cuál te parece que fue la importancia del surgimiento del Movimiento Ni Una Menos?
Rocío: Ni Una Menos demandó con urgencia convocarnos colectivamente y salir a la calle para que los femicidios, los mal llamados por años “crímenes pasionales”, no queden sólo en la esfera privada y doméstica, sino que se haga público que es un tipo de violencia machista particular, la más extrema y sistemática, contra los cuerpos de mujeres y personas trans, en los cuales estos son ocupados, sujetados y exterminados.
Este movimiento produjo un quiebre en el tratamiento informativo de los medios tradicionales y hegemónicos, exigiendo que los mismos no aborden los hechos a través de informes periodísticos especiales, ya que lo único que produce esto es que se potencie este tipo de violencia.
Generó un cambio social que nos atravesó e implicó denunciar el modo en que, como sociedad, naturalizamos la violencia machista y patriarcal.
RSM: ¿A quiénes busca llegar el movimiento?
Rocío: Para mí cada vez que en una marcha gritamos, con posibles variantes, “Señor, señora, no sea indiferente, se matan a mujeres en la cara de la gente”, no nos estamos refiriendo a un simple cántico, es muy ilustrativo. Le estamos hablando a los vecinos y vecinas, interpelando a la sociedad para que no nos mire pasar por un costado.
Los abusos y maltratos afectan a mujeres, lesbianas, travestis, niños, niñas y adolescentes de todas las clases sociales, y suelen ser violencias intrafamiliares. Hay quienes no se sienten emparentados o emparentadas con el tema, personas que creen que sólo se puede intervenir si les pasa cerca, pero es necesario que haya un rechazo público y social frente a la violencia machista.
Y mucha de la búsqueda del movimiento también es la de poder llegar a las mujeres víctimas de violencia, para que sepan que pueden contar con otras personas y sentirse acompañada en cada decisión que tomen. Y, sobre todo, queremos que los hombres violentos y cómplices de las violencias machistas, sepan que los estamos mirando.
RSM: ¿Qué repercusiones genera el Ni Una Menos?
Rocío: Estos movimientos y luchas, insisten en marcarle agenda al Estado, en ubicarlo como responsable de ejercer, muchas veces, una violencia institucional que perpetúa el sistema patriarcal.
Los casos de femicidios y travesticidios, ya no se miden en años, sino en horas. Las cifras son alarmantes: en lo que va de la medida sanitaria de aislamiento social, se registraron más de 50 casos, casi tantos como días de cuarentena.
Denunciar esta violencia es una manera poner a la luz las necesidades emergentes, para que el Estado se ubique como garante de los derechos, preservando nuestra integridad. Fue así que se sancionaron leyes como la Ley de femicidios, la Ley Micaela y la Ley Brisa, entre tantas otras.
RSM: ¿Cómo afecta este movimiento en la realidad personal de las mujeres?
Rocío: Indudablemente cada persona se siente interpelada de diversas maneras al formar parte, o no, de los movimientos feministas y sociales. En cada una se juegan aspectos de la propia historia, vivencias únicas, maneras de enfrentarlas y sobrellevarlas. Lo que sí creo que nos es transversal, es que estamos atravesadas por el mismo sistema patriarcal, heterosexual y normativo y nada bueno puede salir de ahí.
No es lo mismo darnos cuenta de cómo no afecta el odio y la violencia machista, estando solas y soles. Se hace necesario el armado y ampliado de redes de afecto y contención, de agrupaciones con un fuerte compromiso y activismo político que ante la ausencia del Estado, o su casi nula respuesta, asesoren y acompañen a decidir y poder sostener las decisiones, a poder ponerle límites a los maltratos sin sentirnos culpables. Es muy necesario, y aliviador, sentirnos parte y encontrarnos con otras y con otres.
Las posibilidades de contacto para pedir ayuda en caso de ser víctima de violencia, o de saber que ésta se está produciendo, son múltiples:
-Servicio Psicosocial del Hospital de SMA: 02972-412595 / 427079 (atención de lunes a viernes de 9 a 16 horas)
-Oficina de violencia de SMA 2972-531041: (atención de lunes a viernes de 8 a 14 horas)
-Oficina de violencia de Junín: 2972-505180 / 2944 923162 (atención de lunes a viernes de 8 a 14 horas)
-Comisaría de la Mujer, niñez y adolescencia: 02972-412589
-Agrupación La Maroma SMA: 2944917441
Fotos: Leo Casanova-RSM.