Realidad Sanmartinense

«No condeno a esos papás, hay que tener en cuenta varias cuestiones antes de emitir un juicio»

Alejandro Robles es el fundador de la Organización No Gubernamental Agua Por Vida en Guinea Bissau y trabajó – junto a su señora – en el orfanato en el que vivían los dos hermanos que fueron adoptados en ese país y luego abandonados en Bahía Blanca. Él es papá de tres nenas y de Ciro, su hijo adoptivo también del mencionado país y se expresó por lo sucedido con el matrimonio de nuestra ciudad.

En una charla con RSM, Alejandro manifestó el dolor que le causó enterarse lo sucedido con los mellizos que fueron abandonados en la Comisaría de Bahía Blanca. Sin embargo dejó un margen para pensar en el matrimonio y en la hija de ellos.

Robles detalló que el orfanato es un espacio muy grande, con escuela primaria, secundaria y hasta un hospital, donde hay alrededor de 90 chicos aunque llegaron a haber 135. El papá de Ciro, junto con su esposa, estuvieron a cargo de un sector durante dos años, cuando los nenes llegaron y eran muy chiquitos.

Alejandro contó lo difícil que es la vida en Guinea Bissau por ser uno de los países más pobres del mundo. «Es un país donde no hay ni semáforos, los chicos que tienen la suerte de salir de esa extrema pobreza ven con otros ojos todo. Nosotros estamos acostumbrados a otra cosa y para ellos es un impacto todo lo que nosotros vemos como normal», expresó.

«En el tiempo que estuvimos allá, nosotros no tuvimos contacto con el matrimonio de San Martín. Mi esposa los vio cuando nosotros ya estábamos fuera del orfanato. Estando en un país africano, cuando ves un argentino te das cuenta enseguida», indicó.

Particularmente sobre la situación que desencadenó la decisión de Eduardo de dejar a los mellizos en la Comisaría de la Mujer en Bahía Blanca con una carta explicando que por «razones personales y de vinculación» no podía seguir haciéndose cargo de los nenes, Robles tiene una mirada particular, por la experiencia de ser papá adoptivo y vincularse con otros padres que viajaron hasta un lugar lejano para darles otro futuro a esos nenes.

En las últimas horas trascendió que pudo haber sido la situación económica que la familia atraviesa y algunas otras cuestiones más íntimas de la familia. En ese sentido, Alejandro explica que «hay un montón de cosas que en nuestro pasado, en nuestra vida de infancia, que vamos olvidando, por ahí son traumas y cuando hay cosas que refrescan eso nos terminan golpeando; cuando uno mueve por ejemplo, estos sentimientos, como lo es la adopción. Nosotros siempre hablamos que la adopción es espectacular, yo desafiaría a muchas familias a que lo hagan, pero uno debe tener más o menos arreglada la vida, tu autoestima y un montón de cosas más, que afloran cuando da un paso así».

«No estoy de acuerdo con lo que pasó, yo no los condeno porque no soy quién para condenarlos, me duele muchísimo. Yo amo muchísima esa tierra, me fui de Argentina dejando todo acá, a toda la familia por esa tierra y los hijos de Guinea Bissau. Mi esposa conocía a los mellis cuando llegaron al orfanato de bebés, nos toca de cerca esto y estuvimos a punto de ir a Bahía Blanca. Lo que no es admisible es tomar la posición de superiores y empezar a juzgar a los padres sin entender que puede llegar a pasar. ¿Qué sabemos si de acá a una semana se arrepienten? ¿Quién de nosotros no tomó una decisión y se equivocó?», manifestó Alejandro, quien continúa conmovido por lo que viven los mellizos y los padres adoptivos de ellos.

Alejandro es neuquino y hace hincapié en que el país en donde trabajó es uno de los países más pobres del mundo. Muchos niños mueren porque se quedan sin sus madres que mueren al parir o simplemente porque las familias no tienen qué darles de comer. «Podría contar historias terribles de lo que tuvimos que vivir en ese país», cuenta.

Para finalizar Robles explica que es necesario poder conocer qué les pasó a los padres adoptivos para tomar una decisión drástica como la que tomaron. «Lo que hicieron está mal, pero hay que escucharlos, entender por qué lo hicieron. Capaz están arrepentidos y no saben como volver sobre sus pasos. Además hay que entender que hay una niña que también debe estar sufriendo todo esto, por eso debemos tener mucho cuidado con emitir juicio de valores hacia esa familia», cerró diciendo.

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