El icónico pino navideño de la plaza San Martín ya está en armado. Rudy Heidecker y su modesto escuadrón de colaboradores esperan tenerlo listo para el encendido este sábado 18 de diciembre. Con algunas modificaciones necesarias y mucho esfuerzo, la tradición se sostiene por séptimo año consecutivo. A la espera de su inauguración, recordamos los comienzos de este colosal trabajo que combina reciclado y espíritu navideño.

Al rayo del sol, en plena tarde sanmartinense, Rudy y el equipo de asistentes de Espacios Verdes se encuentran abocados a instalar medias esferas sobre una maya metálica a varios metros de altura. La estructura sufrió algunos cambios, debido al deterioro, que llevó a transformar las enormes esferas de alambre y botellas recicladas en medios círculos pintados de un color llamado “Lima exuberante”. “Yo ya no quería armarlo porque cada vez tenemos menos ayuda y la restauración lleva mucho trabajo. Al final vino Apaolaza a ayudar para que lo volvamos a hacer, junto con estos chicos. Hace dos semanas que estamos trabajando y esperamos que esté listo para el sábado”, explica Rudy a RSM.
Hace un año atrás, en una entrevista mano a mano con su creador, RSM conoció la historia de cómo había nacido esta iniciativa creativa y sustentable. “La idea del pino surgió en 2015, cuando 3 comerciantes de la avenida San Martín se propusieron reflotar la Navidad Cordillerana. Yo no sabía nada de eso, a mi señora y a mí nos convocó Brunilda Rebolledo y nos puso en contacto con ellos. Tenían un video de una arquitecta ucraniana que había hecho un árbol de navidad de 13 metros de altura con los fondos de las botellas verdes y querían reproducirlo, pero no sabían cómo. Entonces arrancamos a hacer pruebas”.
“Me mostraron el videíto y empecé a hacer pruebas con materiales que tenía en casa y la máquina de soldar que me prestó un vecino. Me encontré con un montón de problemas, en cuanto a la estructura, que se hundía, hasta que di en la tecla con la forma. Entonces se lo presenté a estos muchachos y lo convencimos a Daniel Gallo, que es arquitecto, para que hiciera el proyecto de una estructura que sostuviera todo”, relataba Rudy, durante la víspera navideña del 2020.
El primer año, Rudy fue ayudado por más de 70 personas, entre voluntarios que respondieron a un anuncio y muchachos del ejército, que ayudaban a lavar las botellas, cortarlas y agujerearlas. En total se usaron 19.300 botellas, que en ese momento venían del SIRVE, porque todavía no estaban los canastos de reciclaje en las plazas. Es por esto que el lavado fue una tarea fundamental, por el deterioro y la suciedad del material. También se trajeron botellas de Junín de los Andes y Villa La Angostura.
Rudy recuerda que eran jornadas de 12 o 13 horas de trabajo en las cuales recibía también la ayuda de vecinos, que aprovechaban la media tarde, cuando cerraban sus negocios, para ir a dar una mano. “Me acuerdo que la primera vez que armamos el pino y lo inauguramos, trabajamos todo un lunes y martes de corrido para instalarlo. Fue muy gratificante, la emoción de ver tanta gente en la plaza, convocada por el pino. A través de los años se fue perdiendo el entusiasmo, no de los espectadores sino de los colaboradores”.
Este año, como aquella vez en 2015, fueron los comerciantes, representados por la Cámara de Comercio, quienes se propusieron reflotar la tradicional Navidad Cordillerana. Acompañando al pino de la plaza San Martín ya se instalaron estrellas de madera con luces en la costa del lago y la rotonda del barrio el Arenal, mientras que se agregan luces y carteles en la avenida principal. Durante el fin de semana se llevarán a cabo los festejos organizados tanto en el centro de la ciudad como en distintas delegaciones barriales.