Realidad Sanmartinense

24 de Marzo: el arte de hacer Memoria

Desde el 2019, el Colectivo Artístico El Cofre lleva adelante la tarea de resignificar la historia, en contexto del último golpe de estado cívico-militar, utilizando herramientas de todos los lenguajes artísticos con los que cuenta, acercando a la comunidad las obras de Teatro por la Identidad. RSM conversó con dos de sus miembros para ahondar en la experiencia de ponerle cuerpo a la narración de los episodios más oscuros de la historia argentina. 

“Todo arte es político. Somos un colectivo multidisciplinario comprometido con los derechos humanos. Producimos contenidos en diversos lenguajes artísticos, colaborando con la transformación del discurso social”, expresa el colectivo, formado por Celeste Contreras, Claudia Lauscher, Micaela Herz, Esteban Garay, Andrés Archila, Mariana Taberniso, Pablo Cala, Elena Dasiuk Ceraso, Ana Albornoz, Claudia Fresnedo y Margaret Romero. En esta conversación están presentes Celeste y Esteban, en representación del grupo. 

“Sujeto sujetado a la palabra
sujeto arrasado
en el silenciamiento de su existencia
Desaparecido
Desaparecida”
Mariana Taberniso

“Con la pandemia nos vimos obligados a buscar maneras de expresarnos que no comprometieran las medidas de salud. Por eso elegimos los micromonólogos, que forman parte del archivo de Teatro por la Identidad. Desde hace 20 años, la Asociación Teatro por la Identidad llama a concurso a los dramaturgos y se hace una selección de obras. Desde el principio tuvo el apoyo de Abuelas, porque trabaja la causa de recuperación de nietas y nietos”, explica la directora, Celeste Contreras.

A partir de ese archivo, El Cofre selecciona las obras según sus posibilidades de representación. En 2019 iniciaron con el estreno de Agua Viva, pieza que durante el 2020 pasaron a formato audiovisual. Ante la demanda de pensar en nuevos lenguajes para poder seguir trabajando, a pesar de las restricciones, el colectivo emprendió el crecimiento hacia la conquista de todas las formas de arte posibles. “Nos dimos cuenta de que esto no era solo teatro. Fue todo un encuentro, un aprendizaje. Trabajar el presente desde la producción audiovisual no es igual al teatro, pero pronto empezó a decantar una forma de trabajo”, explica Esteban Garay.

Este año, la propuesta se llama “Existencias: el cuerpo de la mujer, objeto de dominio, poder e impunidad”. “Hablar del 24 de marzo, de desaparecidos, torturas y todo lo que significa la dictadura, es difícil de transmitir. Con las elecciones anteriores tratamos de que hubiera una metáfora, sin ir tan al hueso. Este año, con el videoarte pudimos hacer otra búsqueda, con más crudeza, pero con una imágen que está trabajada”, cuenta Celeste. 

Durante estos días previos a la fecha conmemorativa, el colectivo realizó presentaciones dedicadas exclusivamente a jóvenes de colegios secundarios, en donde se abrieron instancias de charla y debate. “Hicimos monólogos intervenidos con proyecciones simultáneas a modo de homenaje. Quisimos reflejar las diferentes disciplinas que se manejan, con una gran mezcla y con mucho trabajo de laboratorio. Articulamos un texto de Mariana y música de Micaela. La presentación de hoy en Espacio Trama es una instalación de videoarte y poesía. La de mañana en el Teatro San José suma música en vivo y teatro”.

“La temática de la propuesta del 25 va sobre el cuerpo femenino, las mujeres embarazadas en dictadura, el territorio corporal y su desaparición. Los varones del colectivo decidimos no actuar en esta instancia, sino asistir desde la técnica, que sean las compañeras quienes la representen”, dice Esteban, y Celeste refuerza el sentido de pertinencia de esta elección en concordancia con la temática, una decisión que no puede ser pensada sin relacionarla con el cuerpo puesto por madres y abuelas desde el primer minuto de resistencia. 

Ponerle el cuerpo a la parte más dura y sensible de la historia argentina no es tarea fácil. El grupo realiza mucho trabajo de investigación y resignificación artística previa, con la responsabilidad de ser portadores de otras voces. “Siempre hemos tenido muy buena acogida en cada propuesta que hicimos. Lo que nos convoca, más allá de la temática, es el respeto. Queremos producir un material sumamente responsable”, explican en conjunto.

“Muchas veces, después de las obras, la gente se nos acerca y nos cuenta sus experiencias. Se arman debates y eso es lo más enriquecedor. Uno sube a escena, representa algo, se atraviesa por esa obra y transmite algo que le trae un aprendizaje”, agrega Esteban.

“Ayer nos pasó que una alumna, en estas presentaciones para escuelas que hicimos en el teatro, nos planteó el tema de los dos relatos, a raíz de una experiencia que hicimos con una app en la que les brindamos espacio para responder preguntas. Lo tomamos inmediatamente, explicamos la teoría de los dos demonios, del doble relato, y por suerte la chica se animó a venir al micrófono y poner su cuerpo a ese relato, que traía de una experiencia en su familia. Fue muy importante que ella pudiera expresarse en un espacio en el que no se la censuró y se le brindó más información. Se abrió un debate que interpeló a todos los presentes”, agrega Celeste.

Algo que resulta interesante a destacar es que dentro del grupo hay integrantes que han vivido la dictadura en carne propia y otros, más jóvenes, que apelan al estudio y al relato de sus pares para poder comprender y trabajar el material. En todo este proceso, que califican de intenso y caótico, la mirada está puesta en sostener la discusión abierta, la memoria y los lenguajes artísticos como herramientas de batalla contra el olvido y la impunidad. 

“Yo me acerco a esta tarea con atrevimiento. Abordo por atrevido un tema que luego tiene una respuesta del contexto y a partir de ahí se da un intercambio que permite el aprendizaje, la investigación y la escucha, un proceso de conocimiento enfocado en el arte”, dice Esteban. Celeste, en cambio, viene de un recorrido personal de militancia y cercanía con la historia que le tocó vivir.

“Cuando digo que el colectivo tiene que hacerse cargo, me refiero a que todo arte es político, y el teatro más. Nadie que se acerque al Cofre ignora la línea ideológica que es clara y precisa. Generar estas propuestas para seguir concientizando y difundiendo la historia. Nuestro proyecto se llama “Derecho a ser y a saber”. Este año queremos abordar la temática de género y diversidad, dentro de Teatro por la Identidad», concluye.

El colectivo artístico El Cofre se presenta hoy a las 19hs en Espacio Trama con una instalación audiovisual e interpretación poética, y mañana, 25 de marzo, a las 21hs, en el Teatro San José, con una propuesta de música, videoarte, instalación poética y teatro.

Fotos: Prensa Municipio de San Martín de los Andes

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