Por Ana María de Mena (*)
Los escasos estudiosos que abordaron la historia de las artes plásticas en Neuquén suelen partir de 1960, por la limitada existencia de obras anteriores a ese año, con excepción de las pinturas rupestres abordadas desde la mirada antropológica.
San Martín de los Andes, distante de la capital provincial y alejada de los centros de preparación artística, tendría su primer espacio dedicado a la enseñanza en la materia recién en 1982, con la puesta en funcionamiento del CIART N° 5. Anteriormente, solo hubo manifestaciones autodidactas.

Sin embargo, las primeras imágenes que se conocen surgidas de autores formados, que reflejan rincones de nuestro pueblo, tienen más de cien años. Datan de 1921, cuando se publicó la segunda edición de “Chacayaleras-Impresiones del Lácar”, de Miguel Andrés Camino, libro inspirado durante su residencia en San Martín de los Andes.
Cinco ejemplares de ese libro tienen una reproducción del óleo “Chapelco”, que muestra al cerro Torta (una de sus estribaciones) desde la vega Maipú, e incluye la casa donde vivió Camino.
La imagen está tomada de un original pintado al óleo por Luigi Paolillo, obra que entonces era propiedad del Dr. Lorenzo Amaya, impresa sobre papel glasé y protegida por una cubierta de papel de arroz. Cada una de esas láminas está montada sobre cartón pegado a la encuadernación del libro.
Esos detalles artesanales, costosos en cualquier época, debieron ser un gasto abultado para el escritor, que pagó la publicación: un hombre culto y enamorado del pueblo cordillerano como trasuntan sus versos.
Paolillo (1864-1934) era un pintor italiano nacido en Maiori que había estudiado en los talleres de Gaetano Capone y Raffaele d’Amato y en la Academia de Bellas Artes de Nápoles. Realizó algunas exposiciones en su país y recorrió distintas ciudades americanas entre 1890 y 1929.
Residió en Buenos Aires y participó en las Exposiciones Nacionales de 1896, 1898 y 1903, cuando en el país empezaban a mostrar sus obras los primeros pintores con formación artística. Realizó pinturas para las iglesias de San Francisco y del Sagrado Corazón de Jesús de Buenos Aires, y participó en la Exposición Internacional del Centenario de la Revolución de Mayo, y en el Salón Nacional de 1911. También expuso en Montevideo, Nueva York, Filadelfia y Cincinnati. Visitó otros países y retornó a su patria, donde falleció en 1934.
Los comentarios sobre su obra mencionan que se caracterizó por ser un buen colorista y generalmente reproduce paisajes. En la actualidad (2023) cotizan en el mercado del arte.
Se debe haber relacionado con Miguel Camino en los círculos intelectuales que frecuentaban, ya que el poeta fue uno de los fundadores de la Asociación Estímulo de Bellas Artes y estaba relacionado con referentes de la cultura porteña.
Paolillo fue un viajero frecuente que estuvo en Ushuaia, Uruguay, Brasil, Perú y Paraguay, por lo que no es descabellado pensar que pudo haber visitado San Martín de los Andes, en virtud de la amistad con Camino. El caso es que ese rincón patagónico tan caro a los afectos del escritor, quedó plasmado en una obra incluida en su libro de poesías.
Otros rincones del valle del Lácar
La edición de “Chacayaleras – Impresiones del Lácar” tiene otras imágenes alusivas a la zona cuyo autor es Daniel Marcos Agrelo, nacido en Buenos Aires en 1897, hijo del arquitecto y artista Emilio C. Agrelo, con quien estudió. También fue discípulo del grabador Alfonso Bosco.
Agrelo fue ilustrador del diario La Prensa y de las revistas Caras y Caretas y Plus Ultra. También realizó críticas de arte en el diario La Nación y la revista de arte Áurea.
Fue fundador de la revista “Nativa”, donde Camino era columnista y en varias de las publicaciones citadas también colaboró. En sus redacciones se deben haber vinculado, de donde surgió la realización de las ilustraciones de “Chacayaleras”.
Como grabador reconocido que fue, Agrelo dominaba el dibujo y es autor de varios ex libris (sello personal del autor o el propietario del libro que figura en el ejemplar). Probablemente lo sea del que figura en los libros de Camino. Falleció en Buenos Aires en 1960.
En las ilustraciones, figuran elementos neuquinos como las araucarias, el cóndor, el puma, las guardas textiles mapuche, etc. y quedaron registrados en “Chacayaleras” hace más de un siglo.
Los contados ejemplares que hay en el pueblo de esa edición, muestran en sus páginas el paso del tiempo, por lo que el escaneado de las imágenes que ilustran esta nota es de resultado precario, por no desmembrar el libro de donde fueron tomadas. Pero valió la pena intentarlo para compartir y enfatizar en que debemos a Miguel Andrés Camino -además del impulso fundador de la Biblioteca Popular 9 de julio y los primeros libros de poesías locales- los testimonios gráficos que reflejan la zona de artistas plásticos reconocidos como Daniel Marcos Agrelo y Luigi Paolillo.
(*) anamariademena@gmail.com