Realidad Sanmartinense

Patagonia: ¿cómo se relacionan los escritores más jóvenes con el mercado editorial?

Esta semana, a nivel nacional, se celebró el día del escritor y la escritora; y el día del libro. Ambas fechas sirven de excusa para volver a retomar la discusión del acceso a la edición y las condiciones que fija el mercado editorial en relación a precios y competencias. RSM conversó con autores y autoras jóvenes de San Martín y Junín de los Andes para conocer cómo se relacionan con la realidad editorial actual y cómo buscan dar a conocer sus obras.

Ayelén Martínez, poeta y música, reflexiona: «como escritora, en lo personal, decidí editar mi primer libro de forma independiente, en 2015, quizás por un desconocimiento del mercado editorial. Ahora reconozco que, con intenciones de volver a editar este año o el año que viene, hay un abanico mucho más amplio de opciones. Es un momento muy generoso para las editoriales independientes del país, con una perspectiva más abierta y federalizada. En lo concreto, aún no tuve la experiencia de trabajar con alguna de ellas».

Por otro lado, suma: «Los valores y los tiempos que apuran a las editoriales en este momento son súper complejos, por los costos del papel y de producción de un libro, entonces eso también está muy presente a la hora de editar, y se traduce en preguntas que nos hacemos constantemente: ¿a dónde? ¿con quiénes? ¿cuáles son nuestros derechos como escritores?. Más allá de esto, veo la experiencia de otras compañeras, que se puede, que es factible y necesario seguir editando y sosteniendo la circulación de libros. Es muy estimulante la cantidad de proyectos independientes que, aún con un esfuerzo enorme, siguen adelante».

Santiago Loustanau, escritor y docente, expresó: «la forma en que yo veo el mercado editorial hoy en día es que es muy fácil editar siempre y cuando tengas plata para hacerlo. Sabemos que las imprentas son las que más se benefician con este mercado y los que menos se benefician son los escritores. Las editoriales, en sí mismas, no hacen plata. Es muy alto el costo del papel. Entonces, lo que sí es difícil, además de conseguir la plata, es que alguien te lea, hoy en día, que se acerquen a la obra, que la critiquen o comenten o difundan».

Nadia Quantran, escritora y tallerista, sumó a la discusión: «hoy existen más posibilidades de hacer circular los escritos, a diferencia de otros momentos en donde solo había papel. Las nuevas tecnologías, las redes sociales y las webs abren la posibilidad de compartir escritos desde otras perspectivas y formatos. En mi experiencia personal, desde la escritura, no sé si el mercado editorial termina siendo funcional porque las editoriales grandes son inaccesibles, y las chicas suelen tener falencias en cuanto a diseño o correctores, porque no se contratan profesionales para ello».

En relación a esto último, agregó: «hay editoriales chicas que tienen todas estas herramientas, con un trabajo muy minucioso, pero en general lo que pasa es que se trabaja en detrimento del beneficio de los escritores, que siempre se van a llevar un porcentaje mínimo en función del trabajo que realiza. Sin escritor y sin escrito, no hay producción. Entonces, lo difícil es encontrar un espacio transparente que pueda generar un acuerdo equitativo entre partes».

Suyai Ávila, escritora y editora de Junín de los Andes, explicó: «Desde que comencé tanto como escritora publicada, como editorial independiente, todo ha sido de mucho esfuerzo, dando prioridad a mi deseo de publicar y con ello ajustar mi economía para que quede lugar para dicho emprendimiento. Y fue literalmente eso, un emprendimiento en el que muchas veces estás sola y todo sale a partir de nuestra necesidad de compartir. El mercado editorial siempre fue para unos pocos, aunque las editoriales independientes han ido tomado lugar y fuerza en los últimos años, hablamos de lo caro de la tinta y los problemas de papel con lo que las trabas aún siguen presentes».

Finalmente, Ávila concluyó: «actualmente muchos se apoyan en los programas de nación de cultura para ser publicados/as, no es mi caso, pero también lo considero válido, ya que la verdad sacar un libro hoy es como sacar un préstamo en el banco, no es nada accesible. Por lo que el amor a la escritura y a compartirla es lo que me moviliza a seguir apostando en este rubro, porque escribir forma parte importante de mi esencia, no puedo más que atenderla».

Fotos: RSM y cortesía.

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