El estado edilicio de los establecimientos educativos de San Martín de los Andes fue uno de los temas centrales de los primeros seis meses del año. Desde el comienzo de clases hasta el receso invernal, hubo varias escuelas que debieron cerrar sus puertas, por lo menos por unos días, para poder resolver problemas de infraestructura escolar.

El secretario general de ATEN, Matías Lavandeyra, remarcó que los proyectos de obras están y que hay algunos que se ejecutan, pero que existe la inoperancia de algunas empresas constructoras que hacen un trabajo defectuoso y esto implica una demora en la entrega de los establecimientos. «Falta ejecución política», inició. Las dos instituciones técnicas de nuestra localidad, son algunos de los establecimientos que necesitan obras en su edificio.
En el caso del EPET 12, el anexo tendrá sus obras para separar los espacios para los talleres y se realizarán durante el receso invernal. Por el lado del EPET 21, sufrió desprendimientos de las placas del techo y cerca de octubre comenzarán a trabajar para solucionar los inconvenientes. Ante estos ejemplos, el entrevistado indicó: «No se pueden nombrar tres escuelas que estén en óptimas condiciones para desarrollar sus clases con normalidad».
Lavandeyra recordó el sistema que comenzó a utilizarse para la vuelta a clases luego de la pandemia. El mismo dividía la situación edilicia de los establecimientos en tres colores: Verde, si no presentaba fallas; Amarillo, haciendo referencia a que necesita algunos arreglos, pero puede dictar clases y rojo, mencionando la imposibilidad de ser habitada para el desarrollo de las clases. A su vez, recordó que cuando se volvió a la presencialidad, las escuelas de San Martín de los Andes estaban en amarillo o rojo.
En cuanto a los establecimientos rurales, los remarcó como los que más falencias presentan, mostrando una gran cantidad de fallas en sus instalaciones. «De las 45 escuelas que hemos recorrido en este tiempo, una sola dijo que está en verde y es la 146 de Trompul», aclaró. Por otro lado, María Laura Da Pieve, Concejal por parte del partido Comunidad, indicó que: «En el último mes, una cuadrilla del Ministerio de la Provincia vino y ejecutó las cuestiones que mantenimiento escolar del municipio no llega a arreglar», afirmó. Por último, solicitó ejecutar un nuevo relevamiento porque podrían ponerle el color verde a más establecimientos
Haciendo referencia al desplazamiento de la empresa que estaba ejecutando las obras de ampliación del CPEM 57, Lavandeyra fue crítico y lanzó: «Había un momento en el que la gente se alegraba cuando llegaba la construcción de su edificio. Ahora llegan y es un nuevo dolor de cabeza para el equipo directivo». Para ejemplificar esta declaración, recordó el Jardín 63, el último entregado en nuestra localidad y que a los dos meses del hecho, tuvo que cerrar las puertas por un problema en la caldera. «Las últimas construcciones no tuvieron la calidad constructiva que corresponde», declaró.
Asimismo, se mostró preocupado porque la empresa que trabajó en estas obras, tomó nuevos trabajos en el norte de la provincia, habiendo fallado en trabajos que hicieron en nuestra localidad. «Se van de acá y hacen destrozos en otro lugar», culminó.