San Martín de los Andes duplica su población cada diez años y avanza en un plan para ordenar su crecimiento

San Martín de los Andes, nuestra ciudad, mantiene desde hace décadas un ritmo de expansión que la distingue en el mapa nacional: duplica su población cada diez años y crece al doble de la media del país.

Foto: RSM

Según el último y polémico censo nacional, la localidad cuenta hoy con 37 mil habitantes, en un proceso de transformación sostenido que plantea nuevos desafíos urbanos y ambientales.

Este número es claramente cuestionado, no solo por los propios sanmartinenses sino por cada institución que brinda servicios a la comunidad, los servicios no alcanzan.

Frente a ese escenario, las autoridades avanzan en la segunda fase del Plan de Ordenamiento Territorial, con el objetivo de evitar un crecimiento desordenado, como ocurrió en otras ciudades turísticas del país.

Una etapa clave: pensar la ciudad del futuro

El segundo informe del plan fue presentado en la sala Gunter Blass del Centro Cultural Cotesma y corresponde a la etapa de “prospectiva”, orientada a la construcción de escenarios futuros posibles y al análisis de sus implicancias territoriales, ambientales y urbanas.

El arquitecto y urbanista Demián Rotbart expuso los principales lineamientos que servirán de base para definir el modelo de ciudad hacia el que se orientarán las políticas públicas.

La elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial, junto con el Plan de Movilidad Urbana y el Código de Planeamiento Urbano, es impulsada por la Secretaría de Coordinación del Consejo de Planificación Estratégica, con el acompañamiento del Consejo Provincial de Planificación y Acción para el Desarrollo (Copade) y financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Crecimiento bajo presión

“El objetivo es establecer qué se puede hacer y qué no, dónde debe haber mayor densidad. Hay que tomar medidas para que el crecimiento de San Martín de los Andes sea armónico”, explicó Félix Cariboni, subsecretario de Planificación Estratégica.

El funcionario advirtió que la expansión sin regulación puede afectar faldeos, mallines y bosques. Como ejemplo mencionó el humedal de la Vega Plana, un área verde de 750 hectáreas ubicada a seis kilómetros del casco céntrico: “Parece un campo en medio de la ciudad, pero tiene una fuerte presión inmobiliaria. Si seguimos al ritmo actual de urbanización, podemos perder ese humedal con todo lo que implica en términos hidrológicos”.

Actualmente, en el centro solo se permite construir hasta tres pisos (nueve metros de altura). El debate gira en torno a si conviene trasladar esa densidad a otros barrios o pensar en modelos multifamiliares que eviten que el ejido urbano se vuelva cada vez más extenso y costoso de sostener.
Infraestructura y tránsito, entre las principales preocupaciones

El estudio comenzó en septiembre del año pasado y demandará un año de trabajo. Entre las variables críticas aparecen la factibilidad de servicios básicos como agua, cloacas y gas, así como la creciente presión sobre la infraestructura vial.

El tránsito sobre la Ruta Nacional 40 y el proceso de pavimentación de la Ruta Provincial 62 hacia el lago Lolog podrían generar un nuevo repoblamiento en esa zona, incrementando la demanda de servicios.

“El colapso del tránsito es una variable importante. Hay distintos desarrollos en la ciudad y no siempre podemos llegar con los servicios públicos”, subrayó Cariboni.

También preocupa la concentración de escuelas en el centro urbano, lo que genera congestión en horarios pico. Todos estos factores forman parte de los escenarios prospectivos que buscan anticipar problemas y orientar decisiones estratégicas.

Reglas claras para el futuro

El futuro Código de Planeamiento Urbano deberá ser aprobado por el Concejo Municipal, aunque las autoridades remarcaron la necesidad de consensuarlo con colegios profesionales, desarrolladores inmobiliarios y organizaciones sociales.

Desde la Secretaría de Coordinación del Consejo de Planificación Estratégica señalaron que la formulación de esta normativa constituye una deuda histórica y una herramienta clave para ordenar el crecimiento con criterios de equidad, sostenibilidad y previsibilidad. “De otra forma, San Martín de los Andes queda librado al mercado”, advirtió Cariboni.

En los últimos años, la ciudad recibió a numerosas familias provenientes del conurbano bonaerense, Córdoba y Rosario, en busca de mejor calidad de vida.

La mayoría son parejas jóvenes con hijos pequeños, en un fenómeno que redefine el perfil demográfico de una localidad donde, paradójicamente, casi no se registran nacimientos propios.

Con un crecimiento acelerado y sostenido, San Martín de los Andes enfrenta ahora el desafío de planificar su futuro sin perder el equilibrio ambiental y la calidad de vida que la convirtieron en uno de los destinos más elegidos del país.

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