Tres artistas neuquinos, que destacan en la escena nacional, se reunieron para reinterpretar una obra emblemática de la identidad neuquina y recordar la propia raíz. Se trata de Pilar Gough (Villa La Angostura) , La Valenti (Neuquén) y Trucha (San Martín de los Andes), jóvenes músicos que imprimieron sobre el himno provincial una estética que recuerda a la cordillera, sumando sonidos pop y urbanos.

El video de la nueva versión del himno que fue estrenado el miércoles pasado y que forma parte del nuevo disco de Pilar Gough, no está construida desde la nostalgia ni desde la repetición –aunque hay una infancia común en un territorio que eligió su canción– sino desde una escucha del presente. Hay en esta versión una decisión clara: volver a la tierra no como pasado, sino como territorio vivo, en disputa, en transformación.
Los tres artistas se fueron a vivir a Buenos Aires hace ya algunos años, en la búsqueda de trabajar sus voces, profesionalizar sus proyectos artísticos e intentar que de alguna forma se federalice. Pilar Gough tiene una voz intensa y sensible, que combina raíz y contemporaneidad en cada interpretación. La Valenti, con una impronta más urbana, viene desplegando un universo sonoro potente y visceral, en diálogo con las identidades y lo colectivo. Por su parte, Trucha, que comenzó a tejer en San Martín de los Andes su propuesta artística, es una de las expresiones más singulares en la escena actual, con una estética que entrelaza lo poético y lo crudo, y una presencia escénica que no pasa desapercibida.
“Neuquén Trabun Mapu me remonta a mi infancia: los himnos son parte del primer repertorio que una aprende, y tengo esa sensación de que me encantó desde siempre, como mi primera canción favorita, desde la inocencia. A medida que fui creciendo, siento que ya empezó a ocupar ese lugar de sentido de pertenencia, ese momento en que empezás a entender de dónde sos, quién sos”, explica Pilar Gough, impulsora de la idea, a un medio provincial. Y agrega: “Entre neuquinos hay como esta conexión hasta espiritual, donde se comparte el himno, se comparte una familia. He estado en momentos en donde se ha cantado, no solo en la escuela o en eventos formales, sino en boliches, en medio de fiestas, bares, campamentos; siempre es un buen momento para cantarlo y siempre se vuelve muy mágico”.
Compuesta por Marcelo Berbel y Osvaldo Arabarco, e interpretada originalmente por Los hermanos Berbel, Marité y “Chelito”, la canción se adoptó en 1989 como Himno Provincial y se instaló como una pieza fundamental en la construcción de identidad neuquina. Pero lejos de quedar fijada en un lugar ceremonial, “Neuquén Trabun Mapu” conserva algo que la mantiene viva: su capacidad de ser habitada una y otra vez, por cada infancia en las escuelas o como artistas de las nuevas generaciones. La relectura que hacen estos tres artistas, se inscribe en esa continuidad, proponiendo un diálogo entre generaciones, lenguajes y sensibilidades.
“Reversionarla es volver a ponerte a escucharla, pero esta vez permitiendo el juego, la creatividad, dejando volar el tema entre los distintos timbres de voz, distintos ritmos, sonidos. Haber invitado a dos artistas neuquinos que están en la misma que yo, habiendo dejado nuestras casas para perseguir un sueño, siento que es hacerse una pequeña zona de confort que nos la regaló nada más ni nada menos que el hecho de ser neuquinos”, dice Pilar. Por su parte, Trucha agrega: “Es distinta la experiencia de vivir en una ciudad teniendo una base tan consciente, te da otras herramientas para poder enfrentarte al mundo. La propuesta de Pilar de hacer esta canción que sale con el nuevo disco de ella, parte de que lo que nos unió como comunidad neuquina”.
La versión de Neuquén Trabun Mapu ya se puede disfrutar en los canales de Pilar Gough tanto de Youtube, Spotify y otras plataformas.
En un contexto que nos devuelve una y otra vez -sin lograr romper- al centralismo cultural, este proyecto tensiona el mapa. Hay una afirmación política, aunque no se enuncie de forma explícita: la de una Patagonia que produce, que interpreta, que reescribe su propia narrativa sin necesitar aprobación. “Neuquén Trabun Mapu” vuelve a sonar no como eco sino como presente. Como un canto que insiste, que transforma y que, en ese movimiento, sigue nombrando la tierra que lo nombra.
Fuente: LMN