Realidad Sanmartinense

Cómo hacer una compostera casera y reducir la basura

Transformar residuos orgánicos en abono natural es posible desde casa con materiales simples y sin costo. La Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén difundió una guía práctica para armar una compostera doméstica, reducir la cantidad de basura que llega al relleno sanitario y obtener tierra fértil para plantas, huertas y jardines.

Tres opciones para armar tu compostera

Hay tres formas básicas de construirla según los materiales disponibles:

Cajones de madera o plástico — Es la opción más recomendada para comenzar. Se necesitan dos o tres cajones de verdulería, a los que hay que hacerles agujeros en la base y los laterales para ventilación y drenaje. Un cajón inferior sin perforaciones —o con pocas— recoge el líquido que se genera. Si los espacios entre maderas son muy grandes, se pueden cubrir con cartón o tela.

Baldes o tachos tipo pintura — Se perforan los costados y la base del balde superior, donde van los residuos. El balde inferior recoge el líquido lixiviado; se le puede instalar una canilla para extraerlo con facilidad.

Pozo en el suelo — La alternativa más sencilla: un pozo de unos 50 centímetros de profundidad donde se depositan los residuos y se tapan con tierra regularmente. Es menos controlada pero igual de funcional.

Qué se puede compostar y qué no

Van a la compostera: restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, yerba, café, té, hojas secas, pasto cortado, cartón, papel sin tinta, ramas finas y aserrín natural.

No se deben compostar: carne ni huesos, lácteos, aceites, comida cocida, excrementos de mascotas, plásticos ni ningún material no orgánico.

Paso a paso para empezar con cajones

  1. Hacer agujeros en la base y laterales de los cajones superiores.
  2. Colocar el cajón inferior sin perforaciones para recolectar líquidos.

  3. Apilar los cajones: los dos superiores son para compostar.

  4. Poner una capa inicial de cartón o tela en el fondo, cubierta con hojas secas, tierra o compost viejo.

  5. Agregar residuos en capas alternando material verde o húmedo (frutas, verduras, yerba) con material marrón o seco (hojas, cartón, papel). La proporción ideal es dos partes de seco por cada parte de húmedo.

  6. Cubrir siempre lo húmedo con material seco para evitar olores y moscas.

  7. Mezclar el contenido cada una o dos semanas para acelerar la descomposición.

  8. Cuando el primer cajón esté lleno, comenzar a usar el siguiente.

Cuándo está listo el compost

Entre los cuatro y seis meses, el material se vuelve oscuro y adquiere olor a tierra húmeda: esa es la señal de que el compost está listo para usar. Un compost bien manejado no debería generar mal olor ni atraer plagas.

Salir de la versión móvil