La inflación en Argentina desaceleró en abril y llegó al 2,6%, según informó el INDEC esta semana. El dato cortó una racha de diez meses consecutivos de suba del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y representa un alivio para los bolsillos de los vecinos, aunque economistas advierten que la baja todavía es frágil.

El dato que esperaban los consumidores
El IPC de abril quedó por debajo del 3,4% registrado en marzo y llevó el acumulado anual al 12,3%. La inflación interanual se ubicó en 32,4%, uno de los registros más bajos desde que comenzó el actual proceso de desaceleración, según precisó el organismo estadístico nacional.
El rubro alimentos y bebidas —el que más pesa en el presupuesto familiar— mostró señales de estabilidad. Consultoras privadas como EconViews, LCG y Analytica detectaron variaciones mínimas en alimentos durante las primeras semanas de mayo, lo que el Gobierno considera clave para sostener la tendencia a la baja.
Qué se espera para mayo
Las proyecciones privadas anticipan que la desaceleración podría continuar el mes próximo. La consultora EcoGo estimó una inflación preliminar cercana al 2,2% para mayo, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectó un 2,3%.
Sin embargo, economistas advierten que persisten presiones importantes. YPF oficializó un aumento del 1% en combustibles y extendió por 45 días más el sistema de amortiguación de precios. A eso se suman las actualizaciones automáticas en prepagas, telecomunicaciones y alquileres, más nuevos aumentos escalonados en el transporte público de distintas regiones del país.
La lectura oficial y la privada
Desde el equipo económico del Gobierno nacional sostienen que la estabilidad cambiaria y la menor presión en alimentos fueron los factores determinantes para frenar el IPC en abril. Los analistas privados, en cambio, señalan que la desaceleración dependerá de variables sensibles como las tarifas, el tipo de cambio, el consumo y el nivel de actividad económica en los próximos meses.