Realidad Sanmartinense

Manta corta y deudas: el dramático método de supervivencia que eligen 6 de cada 10 argentinos

​El crédito familiar en la Argentina dejó de ser una herramienta para comprar un auto, refaccionar la casa o planificar unas vacaciones. Hoy, para millones de personas, pedir dinero prestado se ha convertido en una dramática estrategia de supervivencia.

La erosión constante del poder adquisitivo empuja a las familias a endeudarse para cubrir sus necesidades más elementales, desatando una crisis silenciosa que ya impacta en la salud mental y la estabilidad de los hogares.

​Un panorama económico desolador indica que el 60% de los argentinos recurre a préstamos para comprar comida, pagar alquileres, abonar tarifas de servicios públicos o afrontar medicamentos. Sin embargo, el dato más preocupante es la expansión del «recrédito»: la toma de nuevas deudas para cancelar compromisos anteriores, un círculo vicioso que atrapa a los consumidores en una espiral sin salida.

​Números de una parálisis financiera

​Los indicadores reflejan la gravedad del sobreendeudamiento y la velocidad con la que se deteriora la capacidad de pago:

​El peligro de las cuevas informales y la usura

​Imposibilitadas de acceder o cumplir con el sistema bancario formal, muchas familias se ven desplazadas hacia fuentes de financiamiento informal. Financieras no reguladas con tasas usurarias y prestamistas barriales —con frecuencia vinculados al narcotráfico— aprovechan la desesperación de los sectores más vulnerables, lo que incrementa el riesgo de violencia intrafamiliar y tensiones sociales.

​Especialistas señalan que este fenómeno dejó de ser un simple diferendo entre privados para transformarse en un problema estructural de mayorías que requiere la intervención directa del Estado.

​El modelo internacional y la urgencia de un plan estatal

​Como referencia regional, el programa «Desenrola Brasil», impulsado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, logró ofrecer alivio a los sectores golpeados al poner topes a los intereses de las tarjetas de crédito y habilitar renegociaciones a 60 meses con tasas subsidiadas para quienes ganan hasta dos salarios mínimos.

​Para evitar un colapso mayor, expertos sostienen que la Argentina debe articular un plan estratégico enfocado en tres ejes clave:

  1. ​Regulación y topes a la usura: Protección efectiva al consumidor frente a las tasas abusivas del mercado.
  1. ​Microcrédito social: Oferta de crédito público subsidiado para sustituir los pasivos más gravosos.
  1. ​Inclusión y asistencia: Educación financiera, acompañamiento y asistencia legal gratuita para deudores.

​Sin una respuesta oficial firme y coordinada, el crédito desregulado amenaza con seguir profundizando la desigualdad y comprometiendo el futuro económico y social del país. 

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