Crece la morosidad y ya 1 de cada 4 argentinos tiene dificultades para pagar sus deudas
Las altas tasas de interés en pesos y el impacto persistente de la inflación sobre los ingresos siguen tensionando la economía cotidiana.

Aunque en las últimas semanas se registró cierta calma cambiaria, el fuerte encarecimiento del crédito disparó la morosidad y encendió señales de alerta: actualmente, una de cada cuatro personas tiene problemas para devolver los préstamos que solicitó.
Un informe difundido por el diario Clarín advierte que la incobrabilidad de los créditos alcanzó niveles que no se observaban desde 2004, reflejando la magnitud del deterioro financiero de los hogares.
El verdadero mapa de la deuda
Según datos recientes del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en el pago de préstamos otorgados por bancos tradicionales superó el 9% en el segmento de créditos a familias.
Sin embargo, especialistas coinciden en que ese porcentaje representa solo una parte del problema. La situación se vuelve más compleja cuando se incorporan los préstamos tomados fuera del sistema bancario formal: billeteras virtuales, fintech y entidades de consumo masivo que ofrecen financiamiento con Costos Financieros Totales (CFT) que pueden superar el 500% anual.
En ese universo, con menos regulación y tasas considerablemente más altas, la morosidad escala con mayor rapidez.
Los préstamos más chicos, los más comprometidos
Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia reveló que hacia fines del año pasado casi 5 millones de personas con algún tipo de financiamiento tenían dificultades para cumplir con sus pagos, lo que implica un salto interanual de 10 puntos porcentuales.
El dato más contundente del estudio muestra un fuerte sesgo social en la crisis:
- Préstamos menores a $1 millón: representan la mitad del total del sistema, pero concentran el mayor nivel de mora, con un 20,4% de atraso.
- Créditos personales de mayor monto: mantienen, en cambio, niveles de repago mucho más estables.
El análisis es claro: el deterioro afecta con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos.
Endeudarse para sobrevivir
“El aumento de la irregularidad de cartera está teniendo un perfil regresivo, afectando más a los que menos tienen”, señala el informe del Banco Provincia.
La conclusión es preocupante: la morosidad no se limita a nuevos deudores, sino que alcanza a personas que ya arrastraban créditos previos. Esto sugiere que la pérdida sostenida del poder adquisitivo empujó a miles de familias a volver a endeudarse, no para invertir o ampliar proyectos, sino para cubrir gastos básicos y sostener el consumo cotidiano.
En un contexto de tasas elevadas y salarios rezagados frente a la inflación, el endeudamiento dejó de ser una herramienta financiera para convertirse, en muchos casos, en una estrategia de supervivencia.



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