Realidad Sanmartinense

Rescataron con vida al refugiero perdido en Tronador y vuelve el debate por la seguridad en la montaña

El rescate de Juan Martín Crespo, el refugiero de 28 años que se había extraviado en inmediaciones del Cerro Tronador, terminó este miércoles con final feliz. Tras varias horas de incertidumbre, los equipos de rescate y la Comisión de Auxilio (CAX) lograron localizarlo con vida y en buen estado de salud en la zona de Laguna Ilón, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Sin embargo, el episodio volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad en las que se desplazan y trabajan los refugieros en la montaña, especialmente ante situaciones meteorológicas adversas.

Según fuentes vinculadas al montañismo consultadas para esta información, durante el traslado hacia el refugio los dos trabajadores se habrían separado, lo que posteriormente habría obligado a poner en marcha el operativo de búsqueda. El episodio ocurrió además en un contexto de pronóstico de tormenta de nieve, según señalaron fuentes consultadas.

Crespo permaneció desaparecido desde aproximadamente las 16 del martes hasta las 10:30 del miércoles, cuando finalmente fue localizado.

El debate por la concesión de Laguna Ilón

A partir del operativo, también volvió al centro de la escena la administración de los servicios de montaña en ese sector del Parque Nacional Nahuel Huapi, a cargo del Club Andino Bariloche.

Fuentes vinculadas al montañismo señalaron que Andrés Lamunière participa como permisionario del refugio de Laguna Ilón. El reconocido andinista estuvo involucrado en una de las tragedias más graves ocurridas en la montaña argentina.

En 2002, una avalancha en el cerro Ventana provocó la muerte de nueve estudiantes que realizaban una actividad de montaña vinculada a la carrera de Educación Física de la Universidad Nacional del Comahue.

Las víctimas fueron María Gimena López, Gimena Solange Padín, Fabricio Vaccari, Antonio Humberto Díaz, Mario Sebastián Tapia, Roberto Arturo Montero, Martín Sebastián Lemos, Paolo Jesús Machello y Adrián Mercado.

En 2005, la Justicia Federal condenó a Lamunière a tres años de prisión efectiva y diez años de inhabilitación para ejercer como guía de montaña, tras considerar que había existido imprudencia al internarse con los estudiantes en una zona de alto riesgo.

La condena ya fue cumplida. No obstante, referentes del montañismo consideran que el antecedente vuelve a adquirir relevancia en el debate actual, aunque por una cuestión diferente: los protocolos de seguridad y las condiciones en las que se realizan los desplazamientos en la montaña.

Un antecedente que terminó en tragedia

El caso de Crespo también recordó otro episodio ocurrido en abril de 2022, cuando Manuel Benítez, un refugiero de 29 años que trabajaba en el refugio Frey, murió durante una tormenta.

Durante la investigación judicial se estableció que el joven había sido encontrado a unos 100 metros del refugio. La autopsia determinó que murió por hipotermia, luego de quedar expuesto en soledad a condiciones climáticas extremas.

Por ese hecho, Federico Pajarín, exconcesionario del refugio Frey, fue condenado a tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación.

Aquel caso había generado un fuerte debate sobre las responsabilidades de quienes administran los refugios y las condiciones de seguridad de los trabajadores que desarrollan sus tareas en sectores aislados de la cordillera.

¿Se podrían evitar estos episodios?

Especialistas y personas con experiencia en montaña consultadas tras el operativo señalaron que existen protocolos y herramientas tecnológicas que pueden reducir considerablemente los riesgos.

Entre las principales medidas mencionaron la necesidad de evitar desplazamientos en soledad, especialmente ante pronósticos meteorológicos adversos, y mantener mecanismos de comunicación y seguimiento entre los integrantes de los equipos.

También destacaron el uso de dispositivos de geolocalización satelital, capaces de transmitir la ubicación de una persona aun cuando no existe cobertura de telefonía celular.

A esto se suman equipos de comunicación satelital, como los dispositivos tipo inReach, que permiten enviar mensajes y solicitar asistencia a través de redes satelitales desde lugares donde no hay señal de telefonía móvil.

El principio básico de desplazarse acompañado en la montaña busca precisamente que, ante un accidente, una descompensación o un cambio repentino de las condiciones climáticas, una segunda persona pueda asistir al afectado o activar rápidamente los mecanismos de emergencia.

Un rescate con final feliz que vuelve a encender las alarmas

El caso de Juan Martín Crespo terminó sin consecuencias fatales gracias al despliegue de los equipos de rescate y la Comisión de Auxilio. Pero el episodio volvió a instalar una discusión que permanece vigente en el montañismo patagónico.

La pregunta que queda planteada es qué protocolos deben cumplir los refugieros que trabajan en zonas aisladas, qué equipamiento deben tener y qué responsabilidades corresponden a quienes administran, concesionan o autorizan los servicios dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Por ahora, Crespo pudo regresar con vida y en buen estado. El desafío que deja el episodio es que el próximo operativo de estas características no tenga que comenzar para encontrar a un trabajador que podría haber contado, desde el primer momento, con las herramientas necesarias para evitar quedar aislado en medio de la cordillera.

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